La alimentación en los niños con autismo

El objetivo del estudio es identificar cómo influyen ciertos tipos de comidas en su estado anímico.

Es común que todavía a los seis años de edad, los niños que se encuentran dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA) consuman purés o papillas y manifiesten hiperselectividad con ciertos tipos de alimentos, ya sea por su sabor o textura. Incluso, con frecuencia muestran signos de intolerancia, como vómitos, flatulencia y estreñimiento.
El rol de los padres en la atención del niño que padece de autismo impacta directamente en la mejora de su calidad de vida, según manifiesta la nutrióloga clínica del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) Johanny Margarita Roedán García, quien realizó la investigación “Conocimientos, actitudes y prácticas que tienen los padres o tutores de niños entre los 3 y 10 años con trastorno del espectro autista sobre su alimentación”.
El estudio, realizado con padres que acudieron a una clínica del Distrito Nacional, determinó que 80 % de ellos le suministra a su hijo una dieta especial libre de sustancias como gluten, caseína, azúcares y preservantes. Mientras que un 83.3 % les dan frutas y verduras; asimismo, se observó que el 83.3 % evita suministrarles alimentos enlatados.
Roedán García señala que se ha determinado el efecto positivo de las dietas sin gluten y caseína en los niños con autismo, ya que se han detectado péptidos anormales en la orina atribuidos a la incapacidad del organismo para desdoblar esas proteínas en aminoácidos.
“Las sustancias más problemáticas son el gluten y la caseína de la dieta. Esos componentes mal metabolizados producirían los neuropéptidos, casomorfina (derivada de los productos lácteos) y gliadinmorfina (procedente de cereales como el trigo, la avena, el centeno, la cebada y el triticale) que pasarían al torrente sanguíneo y de ahí al cerebro, donde actúan como los opioides endógenos y provocan toxicidad.
La autora del estudio destaca que algunos investigadores asocian la dieta libre de gluten y caseína a un mejor funcionamiento cognitivo, intelectual y social de individuos que padecen de autismo.
El 96.7 % de los padres entrevistados dijeron llevar un registro de lo que su hijo come y de los alimentos que rechaza. El 100 % entiende que su hijo come lo suficiente y ese mismo porcentaje sabe cuáles son los alimentos que más aceptan; el 93.3 % reconoció que su hijo tiene predilección por algún alimento, el 86.7 % dice que su hijo muestra un comportamiento aceptable al momento de comer y el 80 % indica que manifiesta reacción alérgica a ciertos alimentos.
En la investigación realizada entre los meses de abril-mayo de 2017 con 30 infantes, de los que el 90 % eran niños y un 10 % niñas, el 66.6 % de los padres aseguró que sus hijos rechazan algún tipo de alimento. El 70 % tiene preferencia por alguna textura y el 60 % come solo o con ayuda.
Alimentos ingeridos. 73.3 % de los padres evita darles a sus hijos hamburguesas, pollo, papas fritas, y pizzas, un 26.6 % dijo que le permite comer esos alimentos. Un 76.7 % no deja que sus hijos coman alimentos en bolsitas. El 83.3 % de los niños come frutas y verduras; y un 53.3 % consume embutidos. Apenas el 16.7 % come alimentos enlatados, puesto que los padres de 25 niños (83.3 %) no les permiten a sus hijos ingerirlos.
Asimismo, el 86.7 % dijo que les dan a sus hijos alimentos libres de gluten y caseína; el 70 % incluye en su dieta carne, pollo, pescados, queso y huevos. En cambio, el 16.3 % no les ofrece alimentos como azúcar, mermelada, miel, helado y galletas. 66.7 % de ellos también limita el consumo de leche y yogurt.
La nutrióloga Roedán García recomienda al Ministerio de Salud Pública que asigne fondos recurrentes para el funcionamiento del registro de niños y adultos con el síndrome de autismo.
Además, llama a la Fundación Dominicana de Autismo a realizar charlas, cursos y talleres con los padres o tutores de niños con autismo, pues se determinó que, por desconocimiento, muchos padres suministran alimentos que podrían alterar el estado anímico de sus hijos.
La investigación fue presentada durante la primera Jornada de Investigación de Obesología y Nutrición Clínica que organizó el Área de Ciencias de la Saluden Intec con estudios realizados por sus egresados de las maestrías en Nutriología Clínica y en Obesología y Dietética.


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