La alquimia en el amor

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“Los alquimistas saben que el amor es una elección,
y viven relaciones conscientes en las que escogen amar”.
 
Karina Pereyra
Con frecuencia, las personas asocian el amor con los procesos que vive el cuerpo. Llamamos “química” a las sudoraciones, palpitaciones, temblores, rubores, cosquilleos, tartamudeos, risas nerviosas y otras reacciones emocionales que se combinan con descargas neuronales (electricidad) y hormonales (dopamina, norepinefrina y serotonina), provocadas por la presencia de alguien especial.
Si bien es cierto que la química siempre será importante y puede determinar las probabilidades de éxito e inclusive de ocurrencia de una relación, sólo representa un 25% (atracción) y en algunos casos un 50% (sexo). ¿Quién es feliz a medias? Para saborear la plenitud del amor es necesario ir más allá de la química para lograr la “alquimia”.
En el libro “El alquimista” del escritor Paulo Coelho, uno de los personajes  dice que ve el mundo tal como desearía que sucedieran las cosas, y no como realmente suceden. La alquimia del amor cubre las cuatro áreas fundamentales de expresión de la relación: física, sexual, emocional y mental, y además nos inspira para conectar con la esencia inmaterial.
La alquimia empieza en nosotros y nos lleva a vivir nuestra mejor versión. La sanación alquímica inicia en el momento en que empezamos a amarnos exactamente como somos, dejando atrás la relación de dolor que hemos sostenido con nosotros mismos. El efecto también se irradia en el amor que expresamos al resto del mundo.
La semana pasada vimos las primeras tres etapas de la alquimia, una disciplina filosófica que tiene más de 2,500 años1-calcinación, 2-disolución y 3-separación. Hoy comparto las siguientes cuatro fases:
 
4-Conjunción:
 
La dimensión espiritual se convierte en una especie de necesidad. Se experimenta una sed apasionada que otros pueden ver como obsesión o adicción. Al empezar a comprender el poder de lo Grande, se inicia la colaboración con Su voluntad. El camino espiritual es el único possible y ya no hay vuelta atrás.
 
La relación con el Creador se convierte en una prioridad. Quienes siempre han sido creyentes, encontrarán nuevas formas de experimentar su amor por Dios, por vía de una relación personal distinta, en la que se ve Su rostro en todas las cosas.  Todo se torna mágico, sensible, místico, o espiritual. Otros ven el cambio que hemos experimentado.
 
5-Fermentación o putrefacción:
 
Esta etapa también se conoce como la “prueba de la duda”. Después de alcanzar un ascenso de nivel espiritual, llega un tiempo de baja. Se puede experimentar un profundo miedo. Nos sentimos indignos o poco preparados.
 
Pueden regresar -o aparecer- comportamientos o rasgos que van en una dirección diferente al movimiento de la vida. Los sentimientos de amor parece que nos abandonan. Nos encontramos con nuestras propias sombras, y sólo es posible mirarlas, integrarlas y asentirlas, aún cuando pueden ser en extremo dolorosas.
 
Nos sentimos de mal humor, decaídos, tristes y vacíos. El movimiento nos lleva a volver atrás para mirar dónde se originó la oscuridad que nos habita. En este tiempo tenemos que tener cuidado de los juicios y críticas hacia otros, que están transitando un tramo diferente del camino y tienen poca idea de lo que nos ocurre. Una vez que le damos un espacio en nuestro corazón al proceso, y tenemos la humildad de asentirlo, se puede seguir avanzando.
 
6-Destilación:
 
Aquí abrimos las ventanas para dejar entrar la luz, y empezamos a ver nuevas alternativas. Surge una confianza renovada. El abrazo a nuestras sombras nos ha fortalecido y los rasgos negativos de la personalidad han sido purificados.
 
Soltamos las creencias anticuadas y limitantes, nos despedimos de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Renunciamos al deseo de “salvar” a aquellos que no han podido ver las cosas desde la dimensión espiritual como nosotros. Contactamos y usamos nuestros verdaderos potenciales. Nuestra psique se libera y miramos al mundo tal cual dejando que lo que es, sea. Nos sentimos en comunión con la vida. La conciencia de luz es una experiencia de vida.
 
7-Coagulación:
 
Esta etapa es el cumplimiento de “Consummatum Est”. La persona es un equilibrio entre Luz y oscuridad. Ha conquistado al propio dragón (su oponente interior), y se expresa armoniosamente la intuición y la inteligencia (cerebro derecho e izquierdo). El espíritu y el alma se han unido. Lo humano da paso a lo Divino. El Fénix surge de las cenizas y se eleva. Se vive en sintonía con el plan de vida de Dios para toda la creación. Experimenta que la forma, estructura y orden han estado todo el tiempo al servicio del amor. Es “Uno”.
 
Por útimo, comparto contigo la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja, según la visión de un maestro:
-Las personas que buscan química son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.
-Las personas que encuentran la alquimia son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.
-Los químicos aman por necesidad.
-Los alquimistas aman por elección.
-La química muere con el tiempo.
-La alquimia nace a través del tiempo.
-La química ama el envase.
-La alquimia disfruta del contenido.
-La química sucede.
-La alquimia se construye.
-Todos buscan química.
-Solo algunos encuentran la alquimia.
-La química atrae y distrae a machistas y a feministas.
-La alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libres y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.
En conclusión, expresa el Maestro:
La alquimia reúne lo que la química separa.
La química es el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.
La alquimia es el matrimonio real.
(Final)