La antipolítica o el camino de la perdición

El discurso y práctica de la antipolítica, de la condena inapelable y sin matices a la política, los políticos y los partidos, utilizado tanto por movimientos esencialmente políticos, intelectuales y singulares personas, además de no arrojar luz sobre la realidad, complejidad y posibilidad de superar la presente crisis de los sistemas políticos, en la generalidad de los casos han sido inconducentes o han terminado mal o en tragedias. Algunos de esos movimientos han tenido el acierto de redimensionar sus prácticas y discurso para cohesionarse y mantenerse como tales; otros, como el Movimiento 5 Estrellas en Italia, el discurso de la antipolítica y antipolíticos lo ha llevado hacia una afrentosa alianza que agudiza la crisis política y social de ese país y de Europa.
El Movimiento 5 Estrellas es quizás la agregación política que mejor expresa ese insondable e incierto fenómeno de la antipolítica, la cual podría definirse como una suerte de reflejo condicionado o reacción de la gente, que se manifiesta en el rechazo o hartazgo de la población, provocado por el progresivo deterioro, económico, institucional y moral de la generalidad de los sistemas políticos y de partidos en la sociedad moderna. Es un sentimiento difuso y confuso en el que se confunden o amalgaman una pluralidad de actores de las más diversas matrices ideológicas, políticas y sociales en la búsqueda de una salida a una insoportable e interminable situación de agobio político y social.
A muchos les resulta paradójico que siendo 5 Estrella un movimiento inicialmente pedestremente anti sistémico, con una amplia base de desclasados, de gente de incierto futuro de inserción laboral, con algunos intelectuales anticonformista que reivindicaban la defensa de los pobres, sobre todo del Sur pobre, se le haya adherido mucha gente de diversas matrices culturales de izquierda e incluso de intelectuales del calibre de Domenico de Masi. 5 Estrellas era la antípoda de la Liga del Norte, de larga tradición separatista, xenófoba y racista hacia el Sur pobre de Italia y hacia los inmigrantes, pero sobre la base del mismo discurso de la antipolítica, antipolíticos y antipartidos de 5 Estrellas, la Liga logró resultados electorales espectaculares, como aquella.
Esa coincidencia discursiva, sirvió para galvanizar una alianza Liga/5E para muchos contra natura, incluso para parte de la militancia de ambas colectividades, pero completamente factible para muchos analistas, dado el hecho de que la antipolitica puede conducir a lo que hoy vive Italia: auge de la xenofobia, el racismo, incomprensión del fenómeno migratorio y la promoción de Salvini, el nuevo y arrogante líder de la Liga, cuyo crecimiento de su popularidad y de posibles votantes estimula la ultraderecha europea. A pesar de su discurso principista, de creerse depositario absoluto de la honestidad y defensa de los humillados y ofendidos, en nombre del “realismo político”, 5 Estrellas terminó aliándose con quienes los humillaban y ofendían.
Compitiendo con la Liga, ese principismo de 5E se trastrueca en “realismo”, llevándolo a coincidir con el discurso xenófobo antiinmigrantes de aquella, demostrando que el principismo de la antipolitica puede conducir al camino de la perdición o en algunos países a la obstaculización de iniciativas políticas realmente consistentes para superar regímenes rémoras.