La Bahía de Las Calderas: un patrimonio del país y el Caribe

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La bahía de Las Calderas es el sitio más importante para la biodiversidad costero marina del Caribe: allí se encuentra el 31.5 por ciento de la biodiversidad costero marina de la República Dominicana, la cual está amenazada, según estudios recientes del Centro de Investigación para la Biología Marina (CIBIMA).

Los estudios están contenidos en el estudio “Evaluación Comparativa en las Condiciones Ambientales Costero Marinas de la Bahía de las Calderas” presentados por el CIBIMA, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

La concentración de la biodiversidad en la zona que es de aproximadamente 1,470 hectáreas es tan alta, que tiene unas tres especies por hectárea, lo que se considera área de notable concentración de especies.

Respecto a su estructura ecológica, la bahía de Las Calderas es el quinto sitio de ocho localidades en la costa Sur dominicana donde se encuentra la importante sucesión ecológica mangle cebadal coral, de acuerdo al CIBIMA.

“Esta posición céntrica en la costa, que además, implica la interacción de las influencias de los sistemas acuíferos Ozama Haina Nizao Baní y la productividad marino costera de la plataforma de Palenque y la interconexión directa y aguas arriba con la bahía de Ocoa, implica la existencia de aportes a procesos biológicos desde la bahía de Las Calderas hacia el resto de los sistemas vecinos, que todavía no han sido totalmente evaluados ni jerarquizados científicamente”, expresa el estudio.

Entre las especies reportadas se encuentran las tortugas marinas (50%), los moluscos bivalvos (63,8%) las algas (17.7%), las esponjas (26.1%) los peces (27.39%) entre otros.

Respecto a su ubicación geográfica, la bahía de Las Calderas está ubicada en la porción sur central de la costa de la República Dominicana y tiene apenas una extensión de 14.7 kilómetros cuadrados y su nombre se debe a que tiene una configuración parecida a una caldera.

Según el CIBIMA, la batimetría (estudios de profundidad de los mares) inmediata a la costa es “abrupta”, lo que permite la disposición de cargas de sedimentos a las orillas.

“Este material depositado se seca rápidamente por la intensa irradiación y el fuerte viento predominante (más de 15 kilómetros por hora), lo transporta hacia el Oeste, formando así las dunas que protegen la bahía de Las Calderas en su porción Sureste”, indica el estudio.

El sistema de las dunas que actualmente es área protegida, tiene alrededor de 50 kilómetros y en algunas partes las dunas alcanzan las orillas del mar y principalmente en la porción Suroeste como en Derrumbao y Punta Salinas y en el Rinconcito en la parte Sureste se pueden encontrar dunas de hasta 15 metros de altura.

[b]AMENAZAS A SU ECOSISTEMA[/b]

Muchas de las amenazas a la biodiversidad de la zona de la bahía de las Calderas, se debe al impacto negativo de activiades humanas tales como la pesca inadecuada, vertidos de aguas residuales y de desechos sólidos y oleosos desde la base naval de la Marina de Guerra y del pueblo de Salinas.

Lsa sobrepesca ha causado la disminución de especies como meros, pargos, chernas loros, corvinas, picúas, tiburones, entre otros, afectando la biodiversidad pesquera de la zona.

“La pesca de la región se especializa por la captura de especies pielágicas (especies de mar lejanas a la costa) fuera de la bahía, ya que la explotación histórica del recurso dentro de la bahía ha sido sin tregua y casi de exterminio total de las poblaciones con talla comercial”, indica el estudio.

Además dice que la limpieza de peces se hace en el mar cuyos restos son esparcidos en el entorno por lo que en ocasiones se observa un paisaje degradado y sucio.

El estudio menciona el astillero naval que se construyó en el 2002 que construye y repara embarcaciones utilizando un dique flotante, en la cual no parece existir sistema de tratamiento de aguas residuales, domésticas ni industriales ni tampoco instalaciones para manejar los risiduos sólidos tóxicos y peligrosos que genera.

Otro de los impactos negativos a su ecosistema es la tala y corte de mangles para hacer carboneras y destrozos en las áreas coralinas.

También el poblado de Salinas no posee infraestructuras sanitarias ni de recolección de desechos sólidos. Se mantiene la costumbre de verter aguas residuales en pozos sépticos y directamente al mar.

Muchos de los residuos sólidos según indica el estudio, son quemados y la brisa los esparce por entre las dunas y gran parte de los residuos quemados llegan al mar depositándose sobre las comunidades bentónicas (especies que viven fijas en el fondo del mar y en los cuerpos de agua dulces) cercanas a las costas.

“Toda la zona en la actualidad, se encuentra afectada por los impactos desde los asentamientos humanos. En la propia línea litoral en los sitios de desembarcos pesqueros, así como en las playas turísticas, es común obsrvar muelles, canales artificiales, espigones y otras obras de ingeniería costera, construidas sin planificación ambiental adecuada y que impactan directamente manglares y cebadales”, expresa el estudio.

De manera general, el estudio considera que la zona presenta “índices inequívocos de degradación ambiental” concuerrente y activa.

“Las especies de algas verdes y pardas, la reducción de especies ícticas (peces), la morbilidad y mortandad de corales, el incremento de sedimentación sobre los cebadales, las raíces de los mangles, así como la mortandad de los manglares en todo el litoral evaluado así lo confirman”, dice el CIBIMA.

A todo esto se agrega la disminución de la calidad del agua marina por turbidez incrementada y por el conteo anormal de coliformes.

Además de esta realidad no escapa la degradación del paisaje con los procesos erosivos de la costa, la pérdida de playas, y la inundación de terrenos.

El CIBIMA propone realizar un proceso de planificación ambiental regional y diseñar un plan de gestión ambiental integrado para recuperar las funciones ambientales básicas de los ecosistemas que allí se encuentran.

Este programa de gestión debe considerar a todos los usuarios de los recursos naturales del lugar tales como la base naval, los pescadores, la industria entre otros para asegurar su sustentabilidad y aprovechamiento a largo plazo.