La brevedad del tiempo

El tiempo que vivimos, el que nos toca vivir en la tierra es, irremisiblemente corto y ligero. Pero lo terrible es su levedad. El pasa silente, sin apenas sentirlo. La poca importancia que le damos como si fuera eterno. Cuando advertimos su llegada, ya es tarde, va de retiro. El tiempo que se va no vuelve. Por eso tenemos que aprovecharlo al máximo, con locura, cada momento. Cada oportunidad es única, no se repite y los humanos todos, más que la obligación, tenemos la necesidad de aprovecharlo. No de manera egoísta, sabiéndolo compartir. Asumir una conducta solidaria, ética, moralizadora que nos dignifique ante los demás, porque todo lo demás se lo traga el tiempo y no deja buenos recuerdos. No podemos permanecer indiferentes, frente a una causa digna y justa. Como diría Milan Kundera: ”Lo único que nos queda –en esta vida- es rebelarnos contra la condición humana que no hemos elegido.”
Pero vayamos al grano, al caso que nos ocupa y preocupa, dejando atrás la declaración de un destacado dirigente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), partido minoritario que siempre ha sobrevivido montado como lapa en la grupa del oficialismo, para decir su verdad: “Nunca existió un bloque de partidos de opositores.La verdad sea dicha: PRM y PRSC no pudieron resistir maniobras divisionistas y maquinaciones que montó una facción del gobierno que está dispuesta a dividir a su propio partido, el PLD.” Mientras, galopa con la facción del ex presidente Leonel Fernández.
Eso no es extraño. Lo que realmente importa es que la fecha de las elecciones generales para elegir a nuestros gobernantes se acerca vertiginosa y sigilosamente, a toda prisa y,al parecer, los partidos llamados de oposición, no lo advierten o poco les importa.Cifran sus esperanzas no en la compactación de sus fuerzas, sino en la Ley de Partidos, la esperada Ley Electoral, en las primarias si deben ser abiertas o cerradas, o si el presidente Medina va o no va por una próxima reelección reformando la Constitución (2015) que juró respetar. Demasiado confiados en que el pueblo, ejerciendo su soberanía en las urnas, con su voto libérrimo decidirá su suerte diciéndolo no al sistema de explotación impuesto y al PLDo cambiando rostros.
La falta de un liderazgo colectivo coherente, vigoroso, participativo disciplinado, que trabaje monolíticamente con un programa de gobierno y la firme decisión de compactar, a nivel nacional, las diversas clases económicas y sociales con mayor conciencia política y ciudadana que responda a un ideario patriótico, abre brecha al temor de que el Gobierno, no obstante su alta tasa de rechazo, con sus recursos y dominio absoluto termine reteniendo el poder.
El tiempo es ahora. Ese miedo hay que desterrarlo. Si los partidos opositores no se alinean y asumen el compromiso que conlleva la firme determinación de luchar por el cambio deseado, vana será su ilusión. “La fuente del miedo está en el porvenir y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer.” (Kundera).