La caldera bulle

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

El combustible que la mantiene está formado por distintos ingredientes y situaciones, ello explica las protestas que se producen a diario en distintos puntos del país, la mayoría de los cuales sólo tiene una vinculación que es de espacio y de tiempo.
El espacio es todo el país y sus necesidades insatisfechas y el tiempo, ayer, hoy, ojalá que no siempre.
Mientras, el Presidente de la República inaugura edificios para escuelas, carentes de laboratorios, sin bibliotecas, sin maestros calificados, sin espacios para deportes, sin instructores de deportes.
Eso no es todo, sigue la fiesta de abrir hospitales, policlínicas e instalaciones que funcionan como cascarones de huevos, puesto que no tienen los equipos imprescindibles para prestar un servicio decente, adecuado.
El gobierno mantiene el desorden interno de la migración, no deseada e ilegal, de extranjeros que irrespetan nuestras tradiciones y símbolos patrios, sin que tal situación parezca importarles a las autoridades.
El manoseado ejemplo del avestruz, que esconde la cabeza para no enterarse de lo que pasa, es una buena caricatura de cómo está hoy en el país, con autoridades que parecen vivir en una burbuja que impide la visión y la audición, lo que ocurre fuera de ella pasa frente a sus ojos como si se tratara de una fiesta de carnaval, de un desfile de comparsas a las cuales no se les presta la debida atención.
Para colmo de males es evidente que, además de no advertir las constantes llamadas de alerta de estos tiempos, nada se enfrenta con seriedad, como si nada fuera importante, como si todo estuviera funcionando a cabalidad.
Permanentemente el gobierno obtiene beneficios extraordinarios y abusivos con el relajo de aumentar una semana sí y otra también, los precios de los combustibles.
Evidentemente no leen los periódicos, no ven la televisión, no revisan los tuits, los mansajes en Facebook, Instagram, Wasap, están, pues, en el limbo, no saben de la huelga en Haití por el aumento de los combustibles.
La clarinada más reciente viene del sector comercial que enfrenta a los compradores de dos panes o dos guineítos para desayunar con un pedazo de salchichón o cuando mucho con un huevo.