La carrera dispar del desarrollo

En hipismo, las carreras más emocionantes son aquellas en que dos buenos purasangre llegan parejos hasta la meta. Y en resultados de economía macro, lo ideal sería que los potros, representados por el crecimiento y el empleo, hicieran punta a punta y cabeza con cabeza hasta la meta del desarrollo humano. Pero el pueblo dominicano no tiene acceso a estas emociones. El crecimiento económico siempre va a la delantera, dejando estancado a su competidor, el empleo. Aquí el crecimiento no genera plazas de trabajo.
Ocurre que los motores del crecimiento económico son estáticos en cuanto a fuentes de empleo. Aquí la economía crece impulsada por el sistema financiero, la minería, las telecomunicaciones, las zonas francas y el endeudamiento. Y las manufacturas tienen un comportamiento muy deprimido como impulsores del crecimiento del PIB. De ahí que el auge de la economía no cale hacia la base de la pirámide social.
Esta realidad debe obligar a revisar el modelo económico en lo que respecta a los factores de crecimiento. Hacia afuera, ese crecimiento acredita muy bien al país, pero hacia adentro no surte los efectos necesarios en los núcleos sociales. Hay que impulsar un modelo económico más eficiente, de alto valor agregado, con menos componente de deuda y, desde luego, apuntalado por una política fiscal más saludable.

PN y el derecho a la  información

La expresión de violencia que provocó la muerte a los comunicadores Leo Martínez y Luis Manuel Medina, así como graves heridas a la secretaria Dayanina García y el posterior suicidio del agresor, no solo ha dejado dolor y evidencias de un manto de negocios turbios incubados desde el CEA, sino también una agresión mal disimulada contra la libertad de acceso a la información pública. La Policía dedicó sus esfuerzos a omitir una información oficial detallada de los acontecimientos, como es usual, y además impidió la presencia de los periodistas en los escenarios de la agresión, del suicidio del matador y del sepelio del matador.
Es bueno que la Policía sepa que ese no es su papel, y que el de los periodistas es buscar la información con toda la libertad que les garantiza la Constitución de la República.


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