La comida como atractivo turístico

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La gastronomía mueve el mundo… hace que la gente salga de su hábitat para recorrer cientos de kilómetros en búsqueda de sabores, colores, texturas y olores que provoquen sensaciones deleitantes en su paladar.
En el caso de la República Dominicana, este pedacito de tierra aguarda sabores inconfundibles que lo hacen idóneo para posicionarse como referente de turismo gastronómico a nivel mundial.
En las regiones que conforman esta nación, se encuentran legendarios platos que han “traspasado” generaciones y hoy siguen siendo íconos representativos de los pueblos.
Esas comidas son un reflejo del legado que dejaron marcado los españolas, taínos y africanos que habitaron la isla.
El abanico de platos típicos es bastante amplio. Cada región tiene uno que lo identifica. ¡Que levante la mano quien al pensar en el Sur no imagina un suculento chenchén con chivo y habichuelas! Algo similar ocurre al dirigir los pensamientos hacia el Este, donde enseguida se piensa en un rico pastel en hoja o unos domplines con balacao guisado o sardinas.
Y si nuestra mente viaja a la región Norte o Cibao… enseguida recordamos un jugoso cerdo asado… y si nos vamos un poquito al noreste, en un pescado con coco.
Pero aparte de estas delicias, el país “alberga” otras ofertas culinarias que hacen que locales y turistas tomen carretera para degustarlas, y que de seguro, si se continúan ejecutando planes a favor del turismo gastronómico, personas de las zonas más apartadas del planeta vendrán tras el encanto de la comida dominicana.
Rumbo al sur. Al recorrer esta región, la ruta gastronómica comienza en San Cristóbal, donde preparan unos ya famosos pasteles en hoja de plátano y yuca, rellenos de carne; de ahí se sigue a Peravia (Baní), encontrarás las tradicionales arepitas de mano o de burén (se preparan con maíz y leche de coco, envueltas en hojas de plátano).
Además, al visitar esta zona no se puede dejar de saborear dos recetas a base de maíz grueso: el chenchén (salado) y el chacá (dulce), consumidos en todo el Sur, especialmente en San Juan, Azua, Pedernales, Bahoruco y Elías Piña.
En el Cibao. Al norte de esta media isla, uno de las recetas más famosas es la de cerdo asado, un plato que se encuentra en diferentes paradores de la carretera que lleva a esta región.
Los “panecicos” (panes elaborados con yuca y chicarrón cocidos envueltos en hojas de plátano), son otra identidad del Cibao, específicamente en San José de Las Matas, en la comunidad Sajoma.
La arepa salada y dulce es otra preparación icónica, sobre todo en Jarabacoa. Y en la parte este de la región (Samaná y Nagua), el pescado con coco es sumamente consumido, mientras que en Santiago, uno de los platos que está en boga es la yaroa.
Por el este. Allí no se puede dejar de comprar un yaniqueque o el pescado frito que tan popular se ha hecho en Boca Chica.
Los pasteles en hoja son característicos de San Pedro de Macorís; los quipes, en La Romana y el mabí de bejuco de indio fermentado, en El Seibo, mientras la minuta frita es toda una tradición de Sabana de la Mar.