La cuestión Haitiana

Ubi Rivas.

La cuestión haitiana, que traduce mejor, el problema haitiano, y más superlativo, el incordio haitiano, ha debido ser un tema nodal en nuestros gobernantes, y penosamente no ha resultado, conforme los sagrados intereses patrios, vinculados al espinoso tema de la soberanía, hoy en ascuas por el irresponsable pemisivismo del PLD.
El exabrupto abominable del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo con la barbarie que ordenó entre el tres y el cinco de octubre l937, cuando fueron ejecutados entre tres mil a cinco mil nacionales haitianos indocumentados, El Jefe lo desvirtuó cuando se involucró en el negocio del azúcar en l950, trayendo haitianos para la zafra.
Cierto que la gran mayoría regresaba a su país, pero una parte se arraigaba aquí en cada zafra, en bateyes y trabajos agrícolas, no en las ciudades ejerciendo de serenos, ni en la industria de la construcción, mucho menos buhoneros ni limosneros.
Antes del generalísimo involucrarse en la industria azucarera, solo la South Porto Rico Sugar Company, luego Gulf & Western, hoy Central Romana / Alfonso Fanjul, traía una porción de haitianos para la zafra, que retornaban todos a su país.
Cuando el presidente Bill Clinton propuso en l996 al presidente Joaquín Balaguer establecer campamentos de haitianos a lo largo de la frontera, el llamado Plan Éxodo, nuestro presidente se negó, y por eso el presidente Clinton maniobró recortándole dos años de mandato.
Hoy hay una palpable y peligrosa invasión pacífica de nacionales haitianos, sin disparar un tiro, que identificamos en todo el país, con la anuencia de los presidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, que podría en un momento evolucionar en un estallido de ira de consecuencias impredecibles, presentando un dilema a los soldados de la patria, hacia dónde dirigir la mira de sus fusiles.


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