La delincuencia y sus causales

El origen de la delincuencia en todas sus modalidades es multifactorial y como tal debe ser enfrentada por la sociedad y el Estado, como ente rector, con la ayuda de profesionales de la psiquiatría, la sociología y carreras a fines.
Aunque la sociedad no debe permanecer ajena a los proyectos que puedan elaborarse para el combate de la delincuencia, el Estado carga con la mayor responsabilidad y debe constituirse en ejemplo a seguir por los ciudadanos.
La educación en valores de nuestros hijos es una responsabilidad de cada quien y constituye el primer eslabón en la formación del ciudadano apto para convivir civilizadamente con los demás.
Pero, si al crecer y estudiar en nuestras escuelas y universidades esos estudiantes no son debidamente orientados, lo aprendido en casa convenientemente se deja de lado y se adoptan conductas inapropiadas.
Por eso es tan importante el papel del educador en la formación de quienes están llamados a ser en el futuro los dirigentes, funcionarios, empresarios y ciudadanos comprometidos con una mejor sociedad.
Porque si a una formación inadecuada le agregamos un Estado permisivo, donde cada quien hace lo que quiera, sin consecuencias, tenemos como producto final, la sociedad de la que tanto nos lamentamos.
Por razones de espacio, me limito al aspecto de la formación del individuo como factor de incidencia en la sociedad. Otros elementos, como la inequidad e injusticia social merecen otro artículo.
Porque nadie ignora que hemos llegado a los extremos de inseguridad que padecemos, producto, entre otras cosas, de la poca voluntad política que existe para combatir la delincuencia en todas sus manifestaciones y de manera especial, la de cuello blanco.