La doctrina de la no consecuencia

La falta de consecuencias ante malas prácticas administrativas que acarrean responsabilidad penal para sus autores, es el mejor fertilizante para la corrupción y el relajamiento de la ética y la moralidad pública. Y a juzgar por el hecho de que el Ministerio Público no ha obrado como debe ante auditorías hechas por la Cámara de Cuentas y que revelan irregularidades graves, tenemos que convenir que vivimos bajo una doctrina de impunidad que pasa por alto posibles actos de corrupción en perjuicio del Estado.

La presidenta de la Cámara de Cuentas, Licelot Marte de Barrios, reprocha al Ministerio Público por no haber sometido a la Justicia a funcionarios públicos que han cometido irregularidades que caen en el ámbito de lo penal en por lo menos 70 dependencias del Gobierno. Se refiere a irregularidades que constan en los informes y conclusiones de numerosas auditorías que terminan muriendo engavetadas, sin motorizar ninguna consecuencia.

Un país no puede pregonar vocación por la transparencia y la pulcritud y a la vez impedir, por omisión o comisión, que la Justicia haga su papel para determinar el grado de compromiso penal que encierran las irregularidades detectadas por el ente fiscalizador del manejo de los bienes del Estado. Vivimos en un Estado que abona el terreno de la indelicadeza y la impunidad.

 VIDA DE AMOR Y ENTREGA

Doña Vicenta Lamourtte de Peignand es uno de esos ejemplos de heroísmo basado en el amor y la entrega por una causa de profunda solidaridad humana. Sus servicios de casi 50 años en lo que es hoy la Asociación Dominicana de Rehabilitación, de la que fue una de las iniciadoras, dejan una huella indeleble en el recuerdo de tantos niños y adultos que recuperaron habilidades motoras atrofiadas por la polio y otras causas, y en el de una sociedad que la despide con respeto y agradecimiento por su generosa obra.

La muerte sorprendió a esta heroína del servicio social a los 85 años. Nos deja su obra de amor en Rehabilitación y la amabilidad permanente de su trato para con todos. Expresamos nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y a la entidad a la que ofrendó parte de su vida. Paz a sus restos.