La economía global en 2018: un escenario distinto

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En memoria del Dr. José de Jesús Álvarez Perelló, mi padre.
La economía global creció cerca de 3% en el 2016, algo por debajo de lo experimentado en los últimos años. Tuvo, por encima de este comportamiento, una mejoría para inicios del 2017. La OECD, proyectó, para este 2018, un crecimiento de 3.7%, impulsado por un incremento de 6.6% en China, 7% en la India y una mejoría importante en Estados Unidos y Europa. En el presente trabajo, nos proponemos hacer un análisis de la economía mundial, basándonos en estudios de Project Syndicate, Financial Times, Forbes, The New York Times, Chicago Booth Review, FMI, Mckinsey y Wharton.
Los mercados de valores muestran un crecimiento importante, aunque en las últimas semanas, más volátiles. Wharton resalta que el mercado de valores de Estados Unidos creció un extraordinario 24% en 2017 a consecuencia de la mejoría económica, las expectativas de exenciones impositivas y la baja en el desempleo. Específicamente, afirma que la tasa de desocupación se ha situado en 4.1%, el nivel más bajo en 17 años. La crisis del 2008 llevó el desempleo a 9.8%, no obstante, del 2011 al 2016 la tasa bajó a 4.7%, tendencia que continuó en el siguiente año.
Europa, por su parte, también tiene expectativas optimistas. Según el Financial Times, la inversión ha generado una mayor demanda en la eurozona y viceversa. Con respecto a Latinoamérica, el Banco Mundial estima un crecimiento de 2% este año, impulsado, en especial, por la recuperación de Brasil, más su crisis política aún no resuelta. De igual manera, a nivel general, se mantiene una inflación bastante controlada con la excepción de Venezuela y en mucho menor grado en Argentina. Sin embargo, el crecimiento económico contrasta con un declive político social en muchos de sus países.
Nos encontramos a diez años de la crisis financiera de 2008; esta última tuvo mejor manejo en comparación con la Gran Depresión del 1930. Se puede admitir que en 2008 estábamos más preparados, dada la experiencia, y se pudo tomar decisiones más acertadas. Entre las medidas tomadas destaca la emisión de una gran cantidad de inorgánicos (especialmente en dólares y euros). También, los intereses estuvieron muy cerca del cero %, estimulándose la demanda y la inversión.
En este orden de ideas, se entiende que en estos momentos se cuenta con mayor experiencia y recursos para enfrentar una nueva crisis mundial, pero el escenario geopolítico ha cambiado. Todavía un número considerable de gobiernos tiene altos niveles de deuda y preocupa que los precios de los activos estén sobrevalorados. Además, predominan bajas tasas de interés y se empieza a recoger el gran volumen de inorgánicos, situación que el mundo carece de experiencia.
Hay que señalar que uno de los más recientes cambios es el desvanecimiento de la importante unidad geopolítica de occidente, que llevaba setenta años. Desde la post-guerra se mantuvo, de manera sólida, una gran unidad una monolítica en las grandes naciones de occidente, permitiendo “ante cualquier crisis de mediano y largo plazo” la ejecución de políticas económicas y sociales de forma más eficaz y rápida. Esta falta de cohesión se ha generado como resultado del encuentro de varias variables económicas, sociales y políticas. Una de las principales razones es el aumento extraordinario del populismo de derecha en varias naciones de Europa, sustentado, en parte, por la desigualdad y el crecimiento en divisiones culturales. Estas últimas han sido resultado en gran parte por la campaña de desinformación de Rusia; vemos el caso de Hungría, Polonia y Checoslovaquia, quienes adoptaron un populismo de ultraderecha pro-ruso.
En Austria, durante las más recientes elecciones, triunfó la derecha populista moderada. También se suma la orientación de Estados Unidos hacia una cierta tendencia aislacionista.
Cabe señalar que aunque se muestra una mejoría significativa en los niveles de crecimiento económico en general, dada la combinación de factores ya explicados, nos queda la incertidumbre acerca del nivel de respuesta del nuevo orden mundial frente a un acontecimiento no deseado. En la próxima entrega, veremos otros importantes factores que inciden en que la unión global se reduzca.


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