La educación que necesitamos hoy

Millizen Uribe

El pasado miércoles, en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio participó el rector de la Universidad de Salamanca, España, Ricardo Rivero Ortega, conocedor del sistema educativo dominicano a tal punto que se permitió hacer unas observaciones y sugerencias, atinadas por demás, de cómo la educación criolla puede tener una mejor calidad.
En el caso de la educación inicial, el doctor Rivero explicó que es necesario que no sea presentada a nuestros niños y niñas como algo aburrido, sino que, por el contrario, sea una oferta atractiva donde se enfatice, más que en la enseñanza fría de conocimientos, en el desarrollo, mediante metodologías estimulantes, de talentos, habilidades, valores y capacidades.
Y es que, expuso, el rector, no se hace nada con enseñarle al estudiantado mucho contenido en historia y matemáticas y que no aprenda a resolver problemas, trabajar en equipo y respetar a los demás.
Respecto a la conveniencia o no de las actividades extracurriculares, como por ejemplo los ya famosos campamentos de verano, el académico los favoreció tras explicar que, aunque los niños y niñas necesitan descanso en sus vacaciones, un tiempo tan prolongado sin hacer ningún tipo de actividad puede tener efectos negativos.
Ahora bien, fue enfático en señalar que es importante que este tipo de actividades contemple aspectos como, por ejemplo, la convivencia en valores, aprendizaje de otros idiomas y el cuidado de la naturaleza.
Pero las ideas más innovadoras las planteó Rivero sobre los postgrados. Con relación a ellos dijo que las autoridades de educación de RD invierten muchos recursos en mandar estudiantes a especializarse al extranjero, pero que, desde su óptica, es más productivo traer los expertos al país, a las universidades nacionales.
Indicó que el cambio de este paradigma permite trabajar con un público más amplio y diverso, porque hay muchos profesionales que no pueden salir del país por largos periodos de tiempo a cursar maestrías y doctorados (debido a sus compromisos laborales y familiares), por lo que el público beneficiario de las becas en el extranjero es muy homogéneo.
Además, entiende que esta puede ser una fórmula eficaz para evitar lo que él denomina exportación de talentos, que aquí conocemos como “fuga de cerebros”, y que definitivamente conlleva que el Estado haga una inversión en formar un profesional que luego suele quedarse en tierras extranjeras.
Como habrán leído, las ideas expuestas por el rector de Salamanca fueron muy interesantes y planteadas con la humildad de alguien que no busca imponer fórmulas a un Estado soberanocomo el dominicano, pero sí compartir experiencias que nos hagan acelerar la marcha en esta larga ruta hacia una educación de calidad que vaya más allá de la construcción masiva de aulas.


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