La financiación de los partidos

Nuestro sistema electoral tiene imperfecciones que hay que corregir. Cuando se discutan en el Congreso las leyes de Régimen Electoral y de Organizaciones Políticas hay que ocuparse de eliminar estos vicios. Por ejemplo, la financiación de las campañas de los partidos ha creado una forma de parasitismo entre grupos pequeños que no procuran organizarse y crecer como verdaderas opciones electorales de la democracia. El objetivo de muchos de ellos se limita a servir de bisagra a las organizaciones más grandes, con tal de escalar puestos en los gobiernos y conservar, por arrastre, la vigencia de su personería jurídica. Hay organizaciones de estas que solo trabajan para sumarse al partido con posibilidades de triunfo.
Los partidos emergentes tienen pleno derecho a participar en el juego democrático. En ellos están representadas minorías políticas que merecen la protección del sistema. Pero financiar a grupos de estos que en toda su existencia solo han servido de pie de amigo de las organizaciones grandes, solo produce un parasitismo que en nada favorece a la democracia representativa. Los grandes partidos nacieron pequeños y lucharon hasta alcanzar la representatividad que tienen actualmente. Supieron aprovechar momentos históricos para triunfar en la oferta de opciones políticas. Los ejemplos sobran. Tratemos de lograr que las minorías procuren ser auténticas opciones de poder en vez de bisagras.

Atraso injustificable

En Educación se invierte el 4% del PIB con el propósito de sacar la enseñanza del atraso que tiene. Esa inversión cubre tanto la parte didáctica del sistema como la cobertura de gastos para mantener afinada la funcionalidad de los planteles escolares. Sin embargo, atrasos injustificables en la entrega de los fondos a las escuelas están creando dificultades que afectan su buena marcha por la dificultad para adquirir material gastable y cubrir otras necesidades cotidianas.
Que se sepa, no hay un déficit fiscal tan agudo que impida recaudar lo necesario para cumplir con las obligaciones puntuales del Presupuesto General del Estado. No se explica cómo en 2016 algunas escuelas solo recibieron una de las cuatro transferencias de fondos trimestrales que el Ministerio de Educación debe hacer. A eso hay que ponerle remedio.


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