La globalización: un fenómeno en transición

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Al Rector Dr. Rolando Guzmán de INTEC y todos sus profesores.
En el artículo anterior pudimos observar cómo la globalización cambió nuestra vida. Vimos los argumentos más importantes que defienden la globalización como un fenómeno positivo. En esta ocasión, veremos la perspectiva de sus críticos de la globalización.
La revista Vanguardia Dossier plantea que una de las razones fundamentales del creciente populismo en contra de la globalización es que se sobre estimó el proceso migratorio, el efecto de la automatización causado por las reformas tecnológicas y el descuido de todos los gobiernos, con excepción de Alemania, de implementar planes masivos de reeducación.
A medida que las clases medias disminuye en distintos países desarrollados y en un número considerable de países en desarrollo, la retórica antiglobalización gana más adeptos. Uno de los argumentos de esta vertiente es que las naciones en vías de desarrollo tienen las de perder al competir con países desarrollados, creando esto un incremento de la desigualdad.
El aumento de la desigualdad global es un fenómeno que no puede ser ignorado. Según el Global Wealth Report, Estados Unidos tiene la mayor cantidad de personas con 1% más rico, y posee el 41% de los millonarios del mundo.
El incremento de la desigualdad es una realidad comprobada. Sin embargo, la globalización es solo una parte de la causa. También es necesario entender, como planteamos anteriormente, que hubo un aumento creciente de la automatización y que los cambios causados por las revoluciones tecnológica y gerencial son cada vez más grandes e impactantes.
Uno de los puntos que plantean los críticos de la globalización es que esta empeoró el mercado laboral e inclinó los salarios a la baja, dada una mayor competencia. Pero también hay quienes entienden que genera déficits de balanza comercial muy importantes que tienen un impacto económico negativo. Sobre estos y otros puntos está basado el debate en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, conocido por sus siglas en inglés como NAFTA.
Otro tema es que en el mundo globalizado no existen límites al flujo de información y que se genera nuevas problemáticas sobre privacidad, propiedad intelectual y seguridad virtual. La Universidad de Yale incluso hace referencia a la transmisión de ideas, fobias y estilos de vida a través del internet. Recientemente, se planteó la utilización del social media al punto de que generan un gran impacto negativo en las elecciones de Estados Unidos, Alemania, Austria, Checoslovaquia y Braxit. Hay una creencia generalizada de que el proceso fue implementado por Rusia, que posee un efecto esencialmente poderoso de desinformación.
Claramente, la globalización y los demás avances de los últimos tiempos mejoraron la situación para unos y empeoraron, en menor cantidad, a otros. Sin embargo, la mayoría de los escenarios pueden ser gestionados y guiados hasta puntos sostenibles y adecuados. Entendemos que la globalización es un fenómeno real e imparable. Ya el mundo no está compuesto por economías, sino que es en sí mismo una economía mundial sin futuro.
Acudiendo a uno de mis personajes más admirados, Papa Juan Pablo II, reproduzco esta verdad “El verdadero éxito de la globalización se determinará en la medida en que la misma permita disfrutar a cada persona de los bienes básicos de alimento y vivienda, educación y empleo, paz y progreso social, desarrollo económico y justicia”.
En nuestra próxima entrega veremos cada uno de los puntos a considerar con respecto a la globalización. Mostraremos algunas propuestas que podrían crear un escenario de reflexión que permita entender la necesidad de una transición de la globalización actual a una en que se distribuya, de manera más equitativa y sostenible, la riqueza.

Investigadora asociada: Julissa Lluberes.