La gran noche de “Clásicos dominicanos del siglo XX”

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El “Proyecto Edición de Partituras de la Música Clásica Dominicana” ha sido una iniciativa cuyo propósito es preservar y promover la música de nuestros grandes compositores, lo que ha sido posible gracias a la labor de rescate llevada a cabo por un equipo de distinguidos músicos, presidido por el maestro Dante Cucurullo, del que forman parte Julio César Paulino, la compositora Ana Silfa, la profesora Ilumina Jiménez de Lora, desafortunadamente ida a destiempo, y el maestro Julio de Windt, como asesor.

El proyecto encontró el apoyo invaluable por parte de la Refinería Dominicana de Petróleo PDV, en la persona de su presidente el señor Félix Jiménez –Felucho–, y hoy ha dado su primer fruto.

Para conmemorar el 45 aniversario de Refidomsa PDV, fue ofrecido un concierto “Clásicos dominicanos del siglo XX”, por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Dante Cucurullo, director invitado, en el que se interpretaron composiciones de los más destacados compositores de nuestro país. Previo al concierto, Félix Jiménez hizo entrega de las primeras partituras editadas, al ministro de Cultura Ing. Eduardo Selman, para su divulgación.

La música nuestra, aquella que eleva el espíritu y la dominicanidad, vivirá por siempre como legado intangible, y podrá ser conocida más allá de nuestras fronteras.

El concierto. La noche musical inicia. El maestro Cucurullo pauta, se escuchan las primeras notas impregnadas de lírico romanticismo en la sala, y es que cuando el sol iridiscente tramonta melancólico su partida, el alma se envuelve en un íntimo embeleso, en una sutil añoranza.

Ese momento es motivo de inspiración, el compositor José Dolores Cerón describe ese instante con notas que emanan de hontanares sonoros que se expanden en ondas de cálida armonía, conformando su bellísimo poema sinfónico “A la caída de la tarde”.
Es así como la orquesta, cohesionada, transmite la belleza musical.
En la segunda pieza ofrecida, los lejanos recuerdos asoman. “Ay, mi palomita”, “la que yo adoré, le crecieron alas y voló y se fue”, y junto a ella, la “La pájara pinta” “sentada en su verde limón”, y el “Mira un fli, mira un fla”, volamos en alas de la música a nuestros años de infancia.
El compositor Luis Emilio Mena en su “Suite recuerdos de infancia” recoge esos aires entrañables y luego nos convida a jugar “ambos a dos” a “Matarile rile ron” para finalmente invitarnos a bailar una “Mangulina” y un “Carabine”.
El baile continúa con Julio Alberto Hernández y sus “Tres danzas criollas”; inicia un exquisito y romántico vals tropical “El primer beso”, seguido de una mangulina para cerrar con un “Baile de palos”.
La excelente orquestación eleva nuestros contagiosos ritmos.
En la siguiente pieza ofrecida escuchamos la “Suite Folclórica” de Rafael Ignacio. Nuevamente nuestro folclor es motivo de inspiración. Las cuerdas inician un bello motivo que se convierte en “leimotiv”, los vientos y luego la percusión mantiene el ritmo. Es la bellísima danza ritual “Al son de los atabales”.
El sabor de nuestro campo, la melodía de la canción vernácula se expresa en una sencilla “Canción bucólica”, y la cadencia y zapateo de los bailes de tierra adentro se convierte en un delicioso “Sarambo”.
El programa cerró con el bello “Concierto para saxofón alto y orquesta”, del compositor Bienvenido Bustamante, que tuvo como solista a Alexander Vásquez. Este concierto es, sin duda, una de las mejores obras sinfónicas de nuestro acervo musical.

La introducción del primer movimiento “allegro moderato” es un canto vital en el que participa el “tutti” orquestal para luego dar paso al solista. Los diálogos, los solos son de gran belleza. Tras el segundo movimiento “lento”, el tercer movimiento “moderato” inicia con la güira el tempo de merengue; el jaleo permite el lucimiento del solista, Alexander Vásquez, que es una verdadera promesa, además del dominio de su instrumento, hay en él verdadera pasión y entrega.
Fue una noche para no olvidar, en la que la excelencia de la música dominicana alcanzó niveles supremos en el Teatro Nacional.
Felicitaciones y reconocimiento a Dante Cucurullo por su loable empeño de preservar nuestra música a través del “Proyecto Edición de Partituras de la Música Clásica Dominicana”.