La gran sorpresa de las economías de la Eurozona

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Parte I
Dedicado a la colonia española de nuestro país.
Recientemente, se cumplió 60 años de la creación de la mancomunidad europea. Indudablemente, el sistema fue concebido con intenciones magnánimas y, en sus inicios, se constituyó en un ejemplo de prosperidad hasta llegar a representar el 20% de la economía mundial. Además, ha sido puntera en promover distintas políticas de bienestar en temas como salud, educación, trabajo y energías renovables. Logró unir a un continente devastado por dos guerras mundiales. Es importante comprender que, luego de la economía estadounidense, la europea es la que tiene mayor impacto en nuestra economía.
Ahora, los crecientes sentimientos populistas y anti-globalización dieron pasos a divergencias entre los países miembros, de manera que, recientemente, la Eurozona se encuentra en una posición delicada.
Sin embargo, en el último año y medio, la Eurozona ha alcanzado victorias importantes. El sentimiento empresarial mejoró substancialmente. El ahorro bruto de las empresas se elevó a casi dos billones de euros. Y estas afirman, por un lado, que desean ahorrar para futuras inversiones y, por otro, para futuras crisis. Según McKinsey, la Eurozona, para mantener un crecimiento importante a mediano y largo plazo, tiene que enfrentar con éxito grandes retos, como:
1. Disminución progresiva de la población con edad para trabajar:
Procedamos a dar los siguientes datos:
a. La expectativa de vida en la Eurozona aumentó desde el 2004 de 76 años a 81.2, con las más alta en España de 83.1 años.
b. La tasa de natalidad decreció del 1975 al 2017 de 2.92 de nacimientos al año por pareja a apenas a 1.56. Cuando la tasa de reemplazo es 2.1, siendo las más altas Francia con 2.1 e Inglaterra con 1.8; y las más bajas España con 1.5, Portugal y Grecia con 1.3.
La alta tasa de fertilidad en Francia, Inglaterra, Irlanda (y los países nórdicos) se debe a los altos incentivos económicos y sociales y, además, las madres perciben de 200 a 300 días de licencia de maternidad pagados.
c. Las mujeres, sin hijos, de 40 años o más oscilan entre 15 y un 20% en los países de la Eurozona.
Algunos piensan que ese serio problema puede resolverse con inmigración, pero el nivel de preparación de la mayoría de inmigrantes está por debajo de la calidad del mercado laboral. En adición, un porcentaje alto de la población (47%) de los países de la Eurozona cree que los inmigrantes quitan puestos de trabajos y ejercen presión para que los empresarios bajen los sueldos y que estos permanezcan estancados.
2. Disruptivos cambios tecnológicos: un mínimo de un 40% de las actividades laborales en el continente serán afectadas en los próximos seis años por la revolución tecnológica. Esto demanda una orientación mayor en la educación tecnológica, debido a la ferocidad de los cambios, la preparación laboral tendrá que ser de por vida, etc.
Ahora, tal vez, la mejor noticia para el futuro de la Eurozona es la elección de Emmanuel Macron en Francia. Quien desea impulsar, intentando sumar a Alemania, reformas profundas adicionales, como:
– Unión de mercados capitales y bancarios. La creación de un ministerio de finanzas de la eurozona con un presupuesto común y supervisión parlamentaria. Otros sugieren la utilización de la política fiscal de cada país para aliviar sobresaltos negativos y, en caso de iliquidez, asegurar la intervención del Banco Central Europeo, de manera que no haya quiebras.
– Hay que enfrentar los ajustes internos desiguales, especialmente notables en Francia, Italia y Alemania. En los primeros dos países, la competitividad se ha visto mermada por crecientes costos sociales de la mano de obra. Lo contrario ocurre en Alemania.
El continuo progreso de los países de la Eurozona depende de que sus miembros continúen, como hasta ahora, el proceso de reestructuración económica para que cada vez haya más similitud entre sus miembros, en la eficiencia productiva de la política fiscal y en la productividad laboral. Ampliaremos este tema en el próximo artículo.
Investigadores asociados: Iván Kim Taveras & Andrea Taveras.


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