La infidelidad oculta

José Miguel Gómez
José Miguel Gómez

Desde occidente se nos ha preparado para asumir la felicidad desde lo exterior, desde lo visible, desde los placeres, la vanidad y el confort.
También, nos han construido en nuestro sistema de creencia que el éxito es la conquista del logro material, teniendo como resultado que las personas esperen y apuesten por una existencia basada en lo tangible: dinero, estatus, casas, vehículos de lujos, poder, moda, belleza, etc.
La trampa es, que esa sustentación, autoengaña al ser, debido a que apuesta y vive en la gula del placer. Entonces, desde occidente, se le olvida que el logro y la conquista de lo interior, de la armonía y la vida existencial se gobierna desde lo intangible: la espiritualidad, los valores, la originalidad, la dignidad, la reciprocidad, la bondad, la paz y la cultura del buen trato.
Para gerencial un proyecto de vida con felicidad hay que apostar al equilibrio entre el interior y lo exterior, para poder fluir en la vida con contenido, sentido de vida y utilidad; así se asegura la felicidad resonante. Pero, cuando se apuesta solamente a la conquista de lo tangible, se llega y se práctica la infelicidad oculta.
Es como la vida del payaso que ríe que hace reír, que se auto engaña y parece estable, feliz, exitoso y auto realizado, y por dentro, en su alma y su ser, hay agonía, dolor, insastisfacción, culpa, pena, resentimiento, envidia, odio, sed de venganza; pero salta para entretenerse y entretener a otros.
A esa infelicidad oculta también se llega por asumir una vida divorciada y auto-ttengañada, entre la disonancia de lo que pienso, lo que digo y lo que practico. Para confundir más, la posmodernidad les ha construido al hombre y la mujer: la posverdad, el pragmatismo y el escapismo social. Este último, el escapismo, enseña a vivir la infelicidad oculta a través de las conductas adictivas: alcoholismo, ludopatía, ciberespacios, redes sociales, compras compulsivas, etc.
Esas personas pierden el equilibrio, la autogestión personal, el proyecto de vida hacia el logro, y asertividad en todas las áreas; aunque no lo identifiquen viven en esa infelicidad oculta que se autoengaña y se entretiene en la conquista de los placeres momentáneos. Sin embargo, otras personas viven en la infelicidad oculta por un duelo no resuelto, un divorcio traumático, una depresión, un trastorno de personalidad, una angustia existencial, un abuso sexual, por un estrés postraumático que le mantiene en pánico, o por celotipia, o hasta por un trabajo tóxico y una jubilación no planificada ni gestionada. Como pueden reflexionar, las causas de la infelicidad oculta es multifactorial.
Solo aquellas personas que tienen la capacidad de moverse, hablar, buscar la ayuda, tener conciencia de su existencia, aprenden a encontrar el camino de la verdadera felicidad existencial. Predecir quién es feliz, o quién vive en armonía, resonancia y bondad, reciprocidad y paz, llegan a conquistar y gobernar su ser; de verdad, pocas personas lo logran, o pocas personas saben cómo hacerlo, aprenderlo y cultivarlo, sin dañar o dañarse.
Lo que todos sabemos es, que la vida es corta, que no sabemos cómo termina, ni qué enfermedad catastrófica nos limita y nos pone de rodilla.
A veces, en la egolatría, el narcisismo y la petulancia, creemos que al ser humano no le llegan crisis, frustraciones, pérdida, dolor, traiciones, etc. La diferencia puede ser la conquista y la autogestión de una vida, con la paz de vivir en lo correcto aunque no te vean, en el buen trato, en no dañar, ni hacerle trampa a la vida.
Vivir y sostener la infelicidad oculta y mitigar o entretenerse para aparentar la felicidad es vivir en la mentira, en el posverdad, en el pragmatismo y el escapismo social y humano.
Decida empoderarse y combatir la infelicidad oculta.
Aspire y luche por la conquista del ser y no del parecer posmoderno. La miseria humana de una vida insustancial, ligera y banal, conlleva a la crisis de identidad y a la infelicidad oculta ¿qué pena?.