La libertad en el Congreso, ¿con qué se come eso?

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Al pensar en ellos jamás nos vendría a la memoria la palabra libertad. Nunca la han seguido: su forma de imponerse ha podido más, en la mayoría de los casos, que la conciencia de los legisladores de su partido. ¿Cuándo hemos visto a diputados o senadores peledeístas diciendo que votarán por cualquier ley en función de su convicción? Vale recordar el famoso artículo 37 de la Constitución de la República para saber que la libertad en sus manos es una simple alegoría.
Todos sabemos que los líderes el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no correrán el riesgo de que los legisladores voten por una visión distinta a la suya: Danilo Medina y Leonel Fernández no son hombres de esperar; van a actuar, aunque por lo bajo, para lograr lo que quieren.
¿Por qué no ventilarlo en el Comité Político? Tal vez para evitar una confrontación. Además es más fácil moverse en el Congreso, ¡dónde la oposición suele dejarse de convencer sin problemas!
Es triste que la Ley de Partidos lleve esperando desde enero de 1987 -cuando el entonces presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Caonabo Fernández Naranjo, elaboró un anteproyecto- pero jamás haya podido ser aprobada.
En total son cinco los proyectos que se han depositado. El que se discute hoy fue propuesto por la JCE en junio del 2011.
La “libertad” peledeísta, si existe, podría permitir que este año la ley sea una realidad… 31 años después de que fuera una gran necesidad. ¡Esperemos!