La meta no es el final de la carrera

Freddy Matos

La vida no es solo movimiento, siguiendo el concepto de las plantas. Las plantas no se mueven de lugar. Permanecen y pertenecen al lugar donde crecieron. Se fortalecen, echan raíces y son seres vivos que sustentan su auto crecimiento con ayuda (claro está, como cualquier otro ser vivo) con ayuda del medio ambiente donde habita. De no poder sobrevivir en el escenario que se presenta, su vida será efímera. Ciertamente podemos sacar mensajes de reflexión de este concepto, pero somos seres humanos. Nuestro mecanismo de supervivencia y existencia funciona diferente, y cuando como ser humano actuamos como plantas podemos estar limitando nuestra expansión, pues los seres humanos no echan raíces como las plantas.

El movimiento, el dinamismo, la interacción, la expansión, el crecimiento, el conocer, el aprender, el nutrir el alma, el tener experiencias, el vivir, todas estas cosas no son posibles si permanecemos en un estado estático. Ojo que, que “estático” no significa permanecer en un lugar o no moverse nunca. “Estático” significa que permanece igual sin experimentar cambio. Una vida sin variación es un muerto en vida. Ciclos circulares rondando ante los ojos del espectador en el cuerpo que ve; no mira ni observa. Oye y no escucha a su voz interior, o tal vez esta está debajo de otras voces corruptas que llaman al silencio y a la continuación de hábitos automáticos de solo existir, reprimir deseos, respirar y no tener sentido de disfrute, o no merecer ganas de éxito, de sentir. Todos parecemos más fuerte de lo que somos. Por el simple hecho de que cada quien es la única persona que conoce su historia. No necesariamente el que mejor la entienda..

A veces nos encontramos en situaciones de las cuales queremos salir. Humanos al fin, es cuando estamos en medio de tal que reunimos la fuerza o llenamos la cuota de fortaleza o falta de tolerancia ante algo. Se crea la chispa de la idea y quema a fuego lento, cocinando la pulsión de voluntad para así llevar al mundo real lo que solo existe en lo imaginativo, en el mundo de las ideas. A veces no hablamos de algo con nadie, y solo nos tenemos a nosotros mismos para aconsejarnos. Muchas veces pensamos en círculos sin capacidad de poder ver fuera de las paredes que las percepciones continuas, a veces justificadas objetivamente, a veces corruptas por sentimientos aversivos, nos limitan la visión de temas conflictivos que nos crean ansiedad y ganas de huir de algo o alguien, o un lugar o una profesión o un pasatiempo. Cualquier cosa. Por eso es importante aprender, querer y poder identificar en nosotros mismos lo que es propio y lo que ha sido instalado por los demás sin nuestro consentimiento o deseo de dejar pertenecer. Hábitos contraproducentes, sentimientos de inferioridad, pensamientos negativos, “malas” ideas. Somos el resultado de la suma de nuestras experiencias, pero llega un punto para cada tema que nos pesa y hunde en el que debemos evaluar lo que aprendimos’ vs debimos de aprender, y con una visión ya no influida por las emociones despertadas del momento en aquel entonces y los sentimientos que regían la personalidad del pasado, tenemos que poner en balanza e identificar si estamos siendo como queremos, si estamos respondiendo a conciencia o en automático, si estamos jugando a la víctima o al masoquista. Si estamos sin rumbo ni meta, muertos en vida.

Corto y largo plazo son conceptos que ayudan a proyectar tareas y objetivos a cumplir. Reconectar con familiares o amigos, una expedición, un viaje, un curso, un bien material. Tú ponle nombre. Solo necesitas quererlo lo suficiente o identificar y eliminar lo que no te permite aún que pienses que lo quieres y mereces. Si apartas el obstáculo a corto o largo plazo solo es cuestión de tiempo, disciplina y motivación para cumplirlo. Obvia y lamentablemente, dentro de los parámetros que tus condiciones y el medio donde vivas te permitan “echar raíces humanas”.

¡Muévete! Aunque sea para volver. Nútrete y ten contraste, que el mucho saber a veces torna el blanco a gris, pero da más tonos a la vista.

Y no le dejes tanta responsabilidad a la magia. Si lo quieres, ¡pon de tu parte!