La muerte de Judas Iscariote

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El personaje bíblico más despreciado es Judas Iscariote. La acusación fuerte fue haber traicionado a Jesús, entregándolo al sufrimiento y a la muerte en el Monte calvario.

Sobre su final ha habido muchas discusiones entre estudiosos de la Biblia y teólogos respetados.

Mateo dice que tras vender a Jesús él se ahorcó (27:5).

Sin embargo, Lucas afirma que se fue de cabeza y que sus entrañas se desparramaron por doquier (Hehos 1;18).

A los fines de remediar el detalle, algunos sostienen que se ahorcó y que la soga se partió.

Lo cierto es que los dos textos han abierto una gran discusión.

Un grupo de biblistas sostiene que Judas no se ahorcó, sino que se subió a una parte alta y que, desde allí, se arrojó.

Para otros, el Diablo se le metió y lo levantó a una gran altura desde donde lo dejó caer con fuerza hasta destruirle todos los órganos internos.

Hay quienes afirman que su muerte fue producto de una gran ansiedad y depresión asfixiante.

El doctor Adam Clarke es de lo que cree que la perturbación o agitación emocional le produjo al apóstol una disentería y una inflamación fuerte.

“La afección espasmódica le produjo la explosión intestinal”.

  En la Biblia hay dos personajes más a quienes les ocurrió esto. Estos fueron Joram y Herodes (2 crónicas 21:18-19, Hechos 12:23).

En la historia secular está el caso de Aristóbulo, quien después de haber dado muerte a su madre y a su hermano, la gran depresión sufrida hizo que se le explotara el vientre.

A Zenodoro un brote interno de sangre lo ahogó. 

Por estas versiones, Clarke descarta la posibilidad del ahorcamiento, Calificándolo de metafórico.

De no ahorcarse, entonces la cuestión se centraría en lo de su salvación.


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