La novela “Quirinito” o los fallos del Poder Judicial

Ramón Nuñez Ramírez

El caso del mentado “Quirinito” parece extraído de una novela macondiana, sin embargo es una historia real que retrata cómo el dinero en nuestro país puede comprar complicidades de médicos, jueces, fiscales, abogados y revela también, como dijo recientemente la Procuradora Fiscal de Distrito Nacional, que el “garantismo” de nuestro Código Procesal Penal solo beneficia a los que disponen de recursos e influencias.
Pedro Alejandro Castillo Paniagua, alias “Quirinito”, sobrino del capo condenado Quirino Ernesto Paulino Castillo, tiene 35 años de edad, casado con Esthefani Domínguez, por cierto también su abogada.
En 2009 Castillo Paniagua fue investigado por el asesinato del español Adolfo Cervantes el 10 de septiembre de 2008 y por el secuestro y asesinato en 2007 del empleado privado Víctor Manuel Estrella. También las autoridades lo vinculan, aunque nunca pudieron probarlo, con el asesinato del Primer Teniente de la DNCD, Guillermo Tejeda Krawinkel, el 3 de marzo de 2007, en San Cristóbal. En relación al asesinato del ciudadano español “Quirinito” fue condenado en abril de 2010 a 30 años de prisión y posteriormente le fue rebajada la pena a 20 años.
El juez de la ejecución de la pena de San Cristóbal, Willy de Jesús Núñez envió a “Quirinito” al Centro Correccional Vista del Valle en San Francisco de Macorís, tomando en consideración sus problemas de salud, certificado por el Dr. Federico Núñez González, posteriormente este médico, Director de Cecanot, reveló que el certificado médico fue expedido a nombre de la Sra. Mónica Paniagua Ramón, madre de “Quirinito”, aunque el respetado médico ignoraba se trataba de la madre de un reo. ¿Fue falsificado ese certificado? ¿No hubo otro del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) como establece el procedimiento legal? ¿Cuál es el nivel de involucramiento del Juez y el Fiscal?
Seis meses después de estar en el Centro Correccional, el oncólogo César Núñez Rojas dio un diagnóstico de cáncer y posteriormente el Dr. Ángel Garabot Polanco, del Instituto Oncológico de San Francisco de Macorís, certificó que padecía de un “Carcinoma epidermoide, infiltrante y ulcerado en la base de la lengua en fase IIIB”, es decir “Quirinito” se encontraba en fase terminal.
La jueza de la ejecución de la pena de San Francisco de Macorís, Aleida Jiménez Acosta, le otorgó prisión domiciliaria, posteriormente se reveló que el segundo diagnóstico fue emitido diez días después de la prisión domiciliaria. La jueza ha alegado en su defensa que contaba con esos diagnósticos, la petición del Fiscal y además “Quirinito”, con la actuación típica del psicópata, fue llevado al tribunal en silla de ruedas y con oxigeno.
Luego el médico legista Orlando Herrera Robles emitió un certificado de defunción por infarto del miocardio, eso fue el 5 de julio de este año, y dos meses después la Procuraduría General informó que Pedro Alejandro Castillo Paniagua estaba vivo, aunque desconocía su paradero.
Para dar nota de tragicomedia a la novela, su padre Rafael Castillo Ramírez, informó que “su hijo no está muerto porque de haber fallecido le hubiesen entregado el cadáver”, mientras su esposa, abogada y cómplice, Jennifer Esthefani Domínguez de Castillo, declaró que “su esposo murió en su residencia, en horas de la mañana del pasado 5 de julio del presente año, y que no estaba en disposición de decirle a las autoridades quién se llevo el cadáver ni dónde está enterrado”.
Que este caso, y probablenmte otros similares desconocidos por la opinión pública, sirvan para iniciar un proceso de mayores niveles de controles internos en el Poder Judicial y el desmonte de las mafias que permiten liberar narcos, sicarios y delincuentes de diferentes categorías.


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