La odisea de los dominicanos raptados por turba haitiana

El área donde estaban retenidos los motoristas dominicanos.

Aunque en reiteradas ocasiones el Ministerio de Defensa ha asegurado que la frontera domínico haitiana está resguardada con dispositivos de seguridad que incluyen la vigilancia con drones, impotencia fue lo que sintió el domingo un equipo de motociclistas dominicanos que recorría la parte sur y fue asaltado por una turba de haitianos que, armados de cuchillos y machetes, los despojaron de celulares y otras pertenencias.
El cardiólogo Pedro Ureña, quien formaba parte del grupo, aseguró que es inenarrable la impotencia que sintieron en la comunidad La Palmita, entre Pedro Santana, Elías Piña, y Restauración, Santiago Rodríguez, al ser embestidos por la turba que estaba evidentemente agresiva.
Durante tres horas y media, de 2:00 a 5:30 de la tarde, tanto Ureña como Luis Andrés Cordero, Diego Cordero, Johnny Aquino, Gilberto Ureña y Juan Manuel Ánico fueron retenidos por los haitianos, quienes además pretendían despojarlos de sus motores.
“Nos empujaron, nos quitaron los motores, los celulares, las llaves y nos arrinconaron en un lugar junto a otros dominicanos que habían pasado por ahí, campesinos que estaban haciendo sus labores, y nos retuvieron por más de dos horas”, contó Ureña.
El profesional que hizo la denuncia dijo que eran jóvenes muy agresivos, y que un hombre que al parecer era alcalde de una comunidad haitiana impidió que les hicieran daño.
Pero lo peor fue que el hecho ocurrió en presencia de dos militares del Ejército Dominicano que no repelieron la acción, y que estaban apostados en el lado dominicano en la carretera Internacional.
Y cuando les preguntaron a los militares dominicanos por qué no intervenían en su defensa, les respondieron que no podían usar la fuerza en ese tipo de manifestaciones porque los extranjeros protestaban supuestamente porque a un compatriota se le incautó una motocicleta en Dajabón.
Ureña expresó que salieron de esa odisea casi de milagro, porque varios dominicanos residentes en la zona les recomendaron que hablaran en inglés, que se hicieran pasar por norteamericanos, y que no se quitaran los cascos protectores. “Comenzamos a negociar y ellos nos decían ameriquen, ameriquen, ameriquen, y después nos dejaron salir”, contó Ureña.
Franja vigilada. El general de brigada Milton de Jesús Frías Gómez confirmó que fue entre Sombrero y La Palmita, de la provincia de Elías Piña, lugares que les corresponde comandar, que se produjo el secuestro del grupo de dominicanos por bandas haitianas, pero afirma que toda la franja fronteriza desde Guayajayuco, Pedro Santana, hasta Hondo Valle está reforzada con la “Operación Escudo y Cerco Fronterizo”.
El comandante de la Tercera Brigada aclaró que hay comunicación directa de un destacamento a otro, mas no así en la zona, por lo que precisó que esa situación no le corresponde resolver a las Fuerzas Armadas, sino a las compañías prestadora de los servicios telefónicos.
El oficial expresó además que producto de lo accidentada y difícil que siempre ha estado la carretera Internacional, recorrer el tramo de un destacamento a otro se lleva entre una y media a dos horas, y tampoco hay comunicación entre las patrullas, pero sí entre los haitianos.
Frías Gómez lamenta que muchas personas quieran desprestigiar a los miembros de las Fuerzas Armadas, en especial los que prestan servicios en la frontera, sin conocer en lo más mínimo la realidad de la misma.