La Policía ante retos cruciales

La actual dirección de la Policía tiene por delante muchos desafíos, que debe encarar y resolver para poder tener éxito en su tarea fundamental de garantizar la seguridad. Y en ese contexto el nuevo director, mayor general Ney Bautista Almonte, ha expuesto líneas de acción que parecen las más adecuadas y promisorias. Una es la profilaxis interna para excluir y poner en manos de la Justicia a los agentes que violenten las reglas y otra es tratar de recuperar la confianza perdida en una sociedad que necesita policías más confiables.
La abundancia de casos en que policías aparecen vinculados a bandas de delincuentes, participando directamente en asaltos, atracos y homicidios, le ha hecho mucho daño a esa institución, cuyos miembros, en abrumadora mayoría, son personas honestas, apegadas al trabajo y la familia. Gente digna de nuestra sociedad. Entonces una parte del desafío es limpiar adentro y afinar los controles de supervisión. Y hay que estimular a quienes cumplen bien su deber.
Por otra parte, hace falta que la Policía se involucre más en trabajos comunitarios y de intercambio con los jóvenes de los barrios, mediante actividades que despierten interés por el deporte, el arte, las ciencias y la cultura, como forma de restarle espacio y tiempo al vicio en todos los órdenes. Hay que darle a la Policía un voto de confianza y alentarla para que logre sus objetivos.

Un caso para hilar bien fino

En una escuela de Palo Blanco, Jarabacoa, una estudiante de apenas 13 años es sorprendida llevando en su mochila una pistola con cápsulas, cigarrillos y fósforos. La explicación que da la menor sobre la posesión del arma implicaría a un adulto que la noche anterior habría estado con ella y olvidó la pistola y los cigarrillos. Y la madre riposta con otra versión que desnuda la vulnerabilidad de esta adolescente y el resquebrajamiento de la familia a que pertenece.
El arma ingresó a la escuela y solo fue detectada cuando compañeros de aula de la menor denunciaron en la dirección del plantel que ella llevaba cigarrillos y se le sometió a registro. Eso significa que no hay detector de metales en esa y posiblemente en ninguna escuela del país. Las implicaciones de este suceso deben ser investigadas a profundidad y que se dé a la menor la ayuda necesaria.


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