La promoción de la salud, la gran ausente

Dr. Nelson  Rodríguez Monegro.
Dr. Nelson Rodríguez Monegro.

En la década de los 70 se conoció uno de los informes más impactantes en lo que a la salud pública se refiere: El Informe Lalonde. Lleva el nombre de quien fuera el ministro de Salud de Canadá en la época, Marc Lalonde. Tuvo su origen en el conocimiento de que la salud o la enfermedad no solo se relacionan con factores biológicos o agentes infecciosos, pues una gran parte de las enfermedades tienen un nacimiento en las condiciones socioeconómicas de la población. Desde luego, otros con anterioridad habían hecho esa asociación en la génesis de los procesos mórbidos.
Se resalta en dicho informe que la salud individual y colectiva es muy poco influenciada por las intervenciones biomédicas. Él estudia cómo influye en la salud y la enfermedad el estilo de vida de las personas, el medio ambiente, la biología humana y los sistemas asistenciales de salud (hospitales), encontrando que de forma abrumadora los dos componentes que explican más del 60% de las causales de enfermedades están relacionadas con los estilos de vida de la gente, así como factores medioambientales en el entorno de las personas. No obstante, cuando relaciona esto con la inversión en salud halla que alrededor del 90% de los recursos económicos van a para a la parte asistencial en los hospitales, para curar enfermedades, a pesar de que aquí se soluciona el 10% de los problemas. Es decir, aun teniendo un tremendo peso en el origen de la insalubridad de las personas su comportamiento, y cómo influye el medio ambiente, es ínfimo lo que se invierte en ellos.
Es evidente que al igual que muchos países en vía de desarrollo, seguimos con un modelo de salud centrado en curar enfermos, y no intervenimos en las causales de esos determinantes sociales.
En el proceso de reforma del sector salud, la separación de funciones, donde al Ministerio de Salud se le segrega todo el componente de provisión de servicios de salud, busca, entre otras cosas, que el mismo pueda centrarse en las funciones esenciales de Salud Pública (FESP), dentro de las cuales está la promoción de la salud: es el proceso de educación para la salud, mediante el cual el individuo, la familia y la comunidad adquieren los conocimientos básicos sobre la salud, el manejo de riesgos, y se convierten en entes activos en la gestión de su propio estado de salud, adoptando estilos de vida saludable.

Todo lo que vemos u oímos como publicidad o promoción se debe a situaciones reactivas desde el punto de vista epidemiológico por la aparición de un brote o para anunciar algo puntual. Los problemas prioritarios de salud identificados demandan toda una estrategia de comunicación permanente, habitual, sistemática; con clara identificación de la población blanco, supervisión y monitoreo de si los mensajes están llegando a dicha población, y en qué medida están influyendo en el cambio de comportamiento hacia donde se quiere.
Urge poner en aplicación a plenitud el modelo asumido desde el 2012, basado en la estrategia de atención primaria, donde prima la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades.


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