La relatividad de “las minorías”

El concepto “minorías” se acuñó mucho antes de que la Asamblea General de las Naciones Unidas del 18 de diciembre de 1992 lo institucionalizara, básicamente por lo que ocurría en Estados Unidos de América y algunas naciones de Europa, como España, donde los niveles de discriminación alcanzaron características espeluznantes y en ocasiones violencia extrema o guerra.

Ahora, las minorías son numerosas, no solamente culturales, étnicas o religiosas, sino que abarcan un arcoíris (así, como su emblema) de grupos que incluyen discapacitados, pacientes de enfermedades especiales, como el SIDA, los homosexuales, travestis, transexuales, etcétera, debiendo señalarse que algunas minorías tienen una representación descomunal, pues no es lo mismo un “sanky panky” homosexual de un barrio criollo, que un homosexual representante diplomático del país más poderoso del mundo.

Algunos han planteado que la democracia es “la dictadura de las mayorías”, porque un partido mayoritario impone un gobierno que, compuesto y manejado por dirigentes que son “una mínima minoría” hace lo que le da la gana en perjuicio de todo el pueblo con la adhesión de algunos partidos minoritarios frecuentemente catalogados como oportunistas.

Otra relatividad del concepto minoría es que, desde el punto de vista étnico, casi siempre se menosprecian los aspectos globales de la demografía, porque los chinos y los negros africanos son minoría en muchos puntos geográficos, pero ¿lo son realmente en el planeta? Igual ocurre con los haitianos en República Dominicana, que no son verdadera minoría en la isla.

Finalmente, parecería que muchas minorías pueden hacer una mayoría. Tal vez por eso está el presidente Obama en la Casa Blanca y en el 2016 pueda producirse una sorpresa en las elecciones dominicanas.