La resaca ajena

Eusebio Rivera Almodóvar

No tengo idea de dónde los dominicanos adoptamos la palabra “resaca” para resumir los signos y síntomas que abaten a muchas personas, en la mañana posterior a una borrachera. Hay dos comunidades con ese nombre en Ohio y Georgia en los Estados Unidos y un navío norteamericano tenía ese nombre, aunque con lo que luce más asociada es con el repentino desplazamiento del nivel de las aguas en lagos y playas, esto último peligrosamente comprobado por mí en Pochomil, Nicaragua, donde dicen que volví a nacer.
Lo importante es que la resaca es un malestar general caracterizado por cefaleas (dolores de cabeza), ocasionalmente vómitos, mareos y toda la sintomatología que acompaña la deshidratación y disminución importante de los niveles de azúcar en la sangre. Todo puede agravarse y necesitar atención de emergencia si se produce una intoxicación alcohólica.
Con la reciente información de que el Gobierno colocó 1,300 millones de dólares en bonos en el mercado internacional de capitales para cubrir el “programado” déficit presupuestario del presente año, reflexioné sobre lo que ya sería como una verdadera borrachera de nuestros actuales gobernantes, como si estuvieran en una barra diciéndole al mozo “dame otro, dame otro y dame otro” tragos de whisky (préstamos) aprovechando la circunstancia de que “es el mejor momento” (¿intereses bajos?) cuando en realidad lo que se busca es que nuestros descendientes (¡no los suyos!) paguen, si es que queda de dónde sacar dólares, una deuda monstruosa cuando despierten con cefaleas, náuseas, vómitos, mareos, malestar general y escalofríos, provocados por un jumo cibernético, sin haberse tomado ni un trago en la fiesta anterior, sufriendo de una horrible resaca que realmente es ajena.