La tarea de administrar el uso del agua

Fabio R. Herrera-Miniño

Los más importantes funcionarios del sector hidráulico del gobierno participaron el pasado jueves 13 en el almuerzo semanal del Grupo Corripio, y ellos, en forma mancomunada externaron muchos conceptos no maquillados que no figuran en las masivas propagandas que el gobierno presenta del paraíso dominicano con el uso del agua.
Fue una participación muy valiosa de los principales ejecutivos del INDRHI, INAPA y la CAASD que se explayaron con sus juicios e informaciones muy directas, filtrando novedades preocupantes de la situación con el agua para el uso humano.
El que el 5% de la población del país todavía recurra al monte para hacer sus necesidades habla muy mal de dos cosas. Una es la presencia de miles de haitianos ignorantes que realizan sus necesidades en cualquier sitio a la vista de todo el mundo y los criollos imitan la costumbre. La otra es el poco esfuerzo de las autoridades para desplegar un masivo esfuerzo de romper con ese hábito desplegando un masivo programa de letrinización. Esto rompería con la falsa promoción oficial de lo bien en que se encuentran las condiciones sanitarias del dominicano.
Y otra realidad que brotó de ese conversatorio del jueves 13 fue la admisión de que casi todas las plantas de tratamiento de aguas servidas están fuera deservicio o abandonadas como es el caso la de Bani. Tal realidad indica que la gente tiene que buscársela para disponer de las excretas mediante el uso de sépticos y filtrantes que es el mejor de los casos. El otro es el uso de letrinas y el más socorrido de muchas comunidades apartadas es qué envían esas excrecencias a las cañadas o a los ríos vecinos de sus comunidades.
Se dedujo de ese encuentro ya tradicional de los jueves es que el gobierno desde hace tiempo dedica poca atención al problema del tratamiento de las aguas servidas. Ponen más interés a la construcción de nuevos acueductos, muchos de los cuales han costado billones de pesos como el de la Línea Noroeste, de donde brotó con fuerzas los escándalos de los brasileños y su riego de corrupción con el de Samaná, Salcedo y otros. Algunos ofrecen un servicio deficiente como el de San Cristóbal, construido por una empresa inglesa. Y tan moderno que los técnicos dominicanos no han podido operarlo correctamente.
El entusiasmo por construir grandes presas en el país es ya una letanía de muchos profesionales de la hidráulica que sueñan con ver muchos embalses de grandes capacidades aun cuando permanezcan casi secos con los períodos de sequia. Es que el ego del profesional se envanece cuando ve surgir del fondo del lecho de un río una estructura imponente de 50 o 60 metros de altura para represar un caudal que a duras penas llena el embalse. Pero al menos se satisface al director del INDRHI que confesó, un día después del almuerzo en el seminario de grandes presas, que su sueño es construir todas las grandes presas que él ha soñado y las guarda en carpeta. El caudal de los ríos es incierto y un año es necesario sacarle agua al embalse y en el otro es necesario hacer penitencias religiosas para que llueva.
La novedad fue escuchar la información del director de la CAASD acerca de la costosa planta de tratamiento de La Zurza que por su gran capacidad es para darle servicio a toda la zona norte del gran Santo Domingo. Es para captar todos los desechos industriales y humanos de más de 450 mil personas. Y con novedosos equipos está diseñada para tratar a esos efluentes que llegarán a la planta. El único inconveniente de la planta que podría colapsar es si a través de las nuevas tuberías se conducen los efluentes industriales de decenas de industrias establecidas en la zona norte que ahora descargan directamente a las tuberías existentes que no llegan a ninguna planta de tratamiento. Esos desechos líquidos de las industrias de la zona que procesan sus productos algunos descargan sus propios sistemas rudimentarios de tratamiento pero casi todos a las tuberías de la CAASD. Ese efluente industrial sin tratamiento primario en su fuente de origen dañaría la novedosa planta en construcción al poco tiempo de iniciar sus operaciones.
Hay tiempo para que se corrija ese error y establecer que todas las industrias de la zona norte instalen cada una un sistema de tratamiento primario que le permita al efluente llegar a la planta a través de la tubería colectora de 48 pulgadas de diámetro y ya en la planta no ocasione contratiempos para la vida útil de la misma. De no hacerlo así veremos esa costosa planta sufriendo las consecuencias de la desidia ancestral de la burocracia dominicana que descuida los equipos, edificaciones y sistemas que se colocan a su cargo para supuestamente ofrecer un buen servicio a la ciudadanía.