La Tercera República: La fragua de nuestra contemporaneidad

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Este periodo comprendido entre el final de las dos grandes ocupaciones militares norteamericanas (1924 y 1966), es vital para comprender la sociedad dominicana de la actual Cuarta República.  Este incluye el régimen liberal paternalista de Horacio Vásquez, la llamada Era de Trujillo, y el Postrujillismo, que  condujo a la Segunda Ocupación Militar Norteamericana.

La actuación de Desiderio Arias que dio pretexto para el desembarco de las tropas norteamericanas, y luego su retirada a Santiago a cambio de garantías personales, afectó su imagen de nacionalista intransigente; y por su parte el gobierno de Horacio Vásquez, cuyo régimen rechazó la ley que hacía obligatorio un día de asueto semanal para los trabajadores y le negó el reconocimiento al movimiento obrero. Al imponer la llamada “Prórroga de Poderes” por dos años con una interpretación antojadiza de la Constitución vigente, y luego la modificó para intentar reelegirse, abandonando una  de sus banderas  de lucha tradicionales; aunque mantuvo en lo personal una conducta honesta, permitió que la corrupción se manifestara en los ministerios y el Congreso Nacional. Todo  ello, junto a la crisis económica mundial, la falta de financiamiento público y  la ruptura de su alianza con Velásquez, prepararon la caída de ese gobierno.

La guerra civil se convirtió en un mal crónico que terminó por desorganizar totalmente la vida económica y la administración pública. La recién nacida burguesía, sin poder para gobernar por sí sola, se agrupó alrededor de esos caudillos, poniendo su nota de moderación, corrupción e intrigas en cada partido, a la vez que facilitaron la penetración norteamericana.

En 1916 hubo una insurrección de Desiderio Arias, contra Jimenes. Éste trató de comprarle armas a EUA para defenderse, pero los americanos pretendieron llevar sus exigencias hasta convertir al Presidente en una figura decorativa impuesta por sus bayonetas. Jimenes renunció y los norteamericanos establecieron un gobierno militar de ese país.  En la dictadura de Trujillo pueden distinguirse claramente cuatro etapas: la primera, de febrero del 1930 al 1940, en que éste siguió el patrón tradicional de las dictaduras caribeñas: enriquecimiento  del “jefe” y seguidores, alianza con intereses norteamericanos y represión de la oposición; pero en lo administrativo mantuvo disciplina fiscal y control de los medios de comunicación, el crecimiento de la red de carreteras y la canalización de los grandes ríos, que favorecieronla agricultura y el comercio.

La segunda etapa, del 1941 al 1949, coincidió  con la Segunda Guerra Mundial y  la post guerra, caracterizada por la inestabilidad política, amenazas contra su régimen, pero hubo ajustes, ordenamiento económico, auge de las exportaciones y superación de las dificultades gracias a la Guerra Fría y manipulación exitosa de esas dificultades.  La tercera etapa, del 1950 al 1955, de apogeo de la tiranía, que llevó a Trujillo al control económico, político e ideológico hasta  niveles extremos; pero durante el cual se produjeron avances indiscutibles en los campos de la educación, la salud y una incipiente industrialización en la vida urbana.

En la última etapa, del 1956 al 1962, de crisis final y agonía de la tiranía, durante la cual el repudio continental, la Iglesia Católica y sobretodo de una nueva generación de hombres y mujeres que habían sido sometidos por el terror trujillista, se lanzaron a la lucha dentro del país.