La transparencia

Bonaparte Gautreaux Piñeyro
Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Cuando se manejan bienes ajenos, hay que estar al día en la contabilidad, en el manejo de los gastos, en comprar lo mejor al mejor precio de la mejor calidad. Ello solo es posible cuando se actúa de cara al sol, lo cual no abunda en muchos políticos, especialmente los que hoy manejan la sartén
Hay un ejercicio constante de la desvergüenza, una actitud de perdonavidas que no se compadece con el imperativo de respetar lo ajeno, especialmente cuando se trata de la administración de los bienes públicos.
Hay un principio cardinal: quien es cómplice de ocultamiento de maniobras ilegales, debe ser reo de robo, al igual que quien comete el delito principal.
En una palabra, día llegará, y ojalá que no muy lejano, en el cual se reclamará, se pedirá cuentas, serán juzgados quienes han administrado la cosa pública en cualquier momento, bajo cualquier circunstancia.
Desde el Gobierno, especialmente bajo las administraciones del Partido de la Liberación Dominicana, una de las constantes es el desprecio a la verdad, el culto a la mentira, a la ocultación, a escamotear las informaciones que deben contribuir a que el pueblo sepa, vea, constate, si sus recursos son manejados conforme a la Constitución, las leyes y reglamentos, la moral y las buenas costumbres.
No basta con manejar un verbo florido lleno de promesas incumplibles, bajo el predicamento de que los pueblos olvidan con tanta facilidad, como tan rápido se desmayan las brisas del verano.
En las actuaciones de estos gobiernos del partido morado el uso y abuso de los mecanismos constitucionales les ha permitido a sus responsables buscar justificación para lo injustificable.
Solo bajo los gobiernos de Trujillo y durante los 12 años de Balaguer se usó el Congreso para apañar, justificar, legalizar cualquier acción que interesara al mandatario de turno. Ahora hemos vuelto a las andadas.
La falta de devoción, dice la frase, quita las ganas de rezar. Estos descubrieron algo que otros farsantes han convertido en sus catecismos: no escuches, no des explicaciones, todo lo que hagas dentro de la Constitución que te hiciste, como un traje a la medida, tendrá ante la “Justicia” la autoridad de la cosa definitivamente juzgada, es que piensan que los crímenes de lesa humanidad prescriben.
Como expertos en la quiromancia de la ocultación, nunca van a transparentar las acciones con las que favorecieron a sus cómplices en uno u otro negocio turbio cuyos putrefactos efluvios hieden como agua de albañal.
Algún día habrá que aplicar justicia, con la razón o con la fuerza, para que quienes han dispuesto del erario de forma dolosa, paguen por sus acciones.