La UASD

Con una población de más de 180 mil estudiantes atendida por 2,636 profesores y presente en 21 de las 36 provincias del país, la Pontificia, Real y Autónoma Universidad de Santo Domingo (así con todo su rango y abolengo) dispone de una oferta curricular amplísima: 113 carreras de grado; 43 programas de especialidad; 62 programas de maestría y 11 doctorados. La UASD ocupa, según el ranking de la Web Matric, un lugar en el primer quintil entre 20 mil universidades de todo el mundo, y el primer lugar entre las instituciones dominicanas de educación superior.

La Universidad estatal, lidera todo un subsistema de instituciones públicas de educación superior autónomo, democrático, generador y difusor del conocimiento científico, humanístico, y tecnológico; y, sobre todo, comprometido con el desarrollo sostenible del país, con la protección del medio ambiente, y con la defensa de nuestras riquezas naturales.

La UASD se cuenta entre las pocas universidades del país que realiza todas las funciones sustanciales propias de una universidad: Docencia, Investigación, Extensión, y de Vinculación; esta última, dando respuesta a las necesidades y problemas de la sociedad dominicana.

La UASD no es una institución exclusiva para pobres como muchos, de buena o de mala fe, se empeñan en pregonar. Afirmamos esto porque en la oferta académica de la Universidad estatal figuran carreras que a hijos de familias pobres les resulta muy difícil cursar, tales como odontología, medicina, arquitectura, ingeniería entre otras. Eso sí, la UASD es la institución de educación superior del país que más facilidades les otorga a los estudiantes provenientes de familias de bajos ingresos.

La UASD dedica sus investiduras ordinarias a rememorar las grandes jornadas históricas del pueblo dominicano: 27 de Febrero, Día de la Independencia; 16 de Agosto, día de la Restauración, y 24 de abril, día de la Revolución de Abril de 1965; y, recordando su origen pontificia, celebrando misas todos los miércoles en uno de los salones de la Biblioteca Pedro Mir con la asistencias de catedráticos, empleados y estudiantes católicos de esa Alta Casa de estudios: también, conmemorando los 28 de octubre la fecha de su fundación por el Papa Pablo III.

La UASD celebra con fervor entusiasmo las efemérides de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella, Gregorio Luperón, Francisco Alberto Caamaño Deñó, Rafael Tomás Fernández Domínguez y Manuel Aurelio Tavares Justo, entre otros. Contrario a lo que sucede en unas que otras universidades privadas de pretendida excelencia, que celebran con inusitado fervor el Thanksgiving Day y el Halloween.

Las paredes de los edificios de la Facultades de la UASD lucen placas conmemorativas de profesores, estudiantes y empleados que sacrificaron sus vidas en aras de la patria.

Hoy, la UASD está empeña en responder a la necesidad de formar profesionales de excelencia a través del dominio del conocimiento científico, humanístico y tecnológico acordes con las necesidades de un mundo globalizado de mercados abiertos a la competencia internacional.

Algunos que otros gestores de universidades privadas pregonan la calidad de sus egresados y de su aceptación en el mercado laboral sin que las instituciones de educación superior a las cuales pertenecen cuenten, en sus respectivos planes estratégicos de desarrollo, con programas de seguimiento de sus egresados.

Varios funcionarios y técnicos del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y de la UASD, incluyendo al autor de esta crónica, acaban de concluir sus estudios de especialización en materia de evaluación y planeación universitaria. Para ello, asistimos a las jornadas de trabajo y formación que se celebraron este año en las universidades Autónoma de Santo Domingo, Paraguay, Nicaragua, Brasil y Perú, auspiciadas por la Red Internacional de Evaluadores. Para el año próximo, estaremos dispuestos a señalar, en base a investigaciones de carácter científico, las condiciones profesionales y de servicios, así como su aceptación en el mercado laboral, de los egresados de cada una de las universidades del país.

Probado está que la Universidad Autónoma de Santo Domingo es la de mayor producción científica del país, y la de mayor grado de involucramiento en la búsqueda de soluciones a los problemas que afectan a la sociedad dominicana.