La UCNE apuesta al desarrollo de SFM con sus egresados

Martín Ortega,b

Al cumplir 40 años de labor docente la Universidad Católica Nordestana (UCNE) está en un proceso de relanzamiento de su oferta educativa, cuyo propósito es aumentar la calidad de la enseñanza y que a la par sus egresados aporten a la sociedad a través de la educación en valores.
La afirmación es de monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo, rector de la academia y obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, quien en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio destacó que la UCNE ha contribuido con el desarrollo social de toda la provincia Duarte.
“En la doble celebración de los 40 años del obispado de San Francisco de Macorís y de la UCNE hemos querido hacer un relanzamiento de la universidad, para que podamos crear y formar profesionales de calidad, entendiendo por calidad también valores como el humanismo cristiano y la solidaridad”.
“Queremos que nuestros profesionales tengan calidad profesional, que sean competitivos, pero además que tengan valores que los hagan ciudadanos correctos que pongan sus conocimientos al servicio de los demás”, expresó monseñor Mejía Vallejo.
La UCNE tiene una matrícula de 4,000 estudiantes de grado, más de 2,000 de postgrado, 300 profesores y más de 250 empleados.

En 40 años ha graduado a 17,000 egresados, distribuidos en las carreras de Medicina, Odontología Psicología, Derecho, Educación, Arquitectura, Ingeniería Civil e Ingeniería de Sistemas. Asimismo es maestrías en Alta Gerencia, Mercadeo, Procedimiento Civil, entre otras.

Al ofrecer esos datos monseñor Mejía Vallejo destacó que la universidad le ha cambiado el rostro a San Francisco de Macorís, porque por un tiempo cuando se hablaba de esa comunidad solo se le vinculaba al tráfico de drogas.
“Ahora en el mundo profesional, tanto los egresados de la UASD como los nuestros inciden profundamente en el desarrollo de San Francisco de Macorís y de toda la provincia Duarte”.
De su lado el reverendo padre Isaac García de la Cruz, vicerrector ejecutivo de la UCNE, destacó que, a partir de su calidad, esa universidad atrae a estudiantes dominicanos y extranjeros. De hecho, más de 300 proceden de Haití, Puerto Rico, Estados Unidos, Venezuela, Colombia y España.
No es fábrica de títulos. El obispo Mejía Vallejo destacó que la UCNE no es una fábrica de títulos, y por eso se esmeran en mejorar la docencia.
Al referirse a ese aspecto expresó que como la academia no tiene fines de lucro mantienen precios asequibles para todas las personas.
“El precio en la Escuela de Medicina, que es nuestro buque insignia, es casi la mitad de lo que se paga en otras universidades del país, pero eso no significa que la calidad sea menor”.
Esos bajos ingresos a través de las matrículas generan déficits que los suplen con diversos proyectos que les generan más ingresos, afirmó el sacerdote al destacar que del Gobierno reciben fondos ascendentes a RD$5.0 millones al año.
Los nuevos retos. Las autoridades de la UCNE coinciden en que esa academia de altos estudios debe encaminar sus esfuerzos hacia un rediseño de su pénsum, a partir de las nuevas necesidades del mercado en el área de los servicios, y particularmente en San Francisco de Macorís en el área agropecuaria.
Plantearon que ya han hecho pininos con algunas carreras técnicas, mas advierten que no tienen mucha cabida porque los dominicanos prefieren las carreras de grado.
Sobre el particular monseñor Mejía Vallejo explicó que, una de las debilidades de la educación superior de la República Dominicana, es que a veces no hay esa vinculación de las carreras con las demandas del empresariado.
“A propósito del relanzamiento de la universidad hemos tenido dos grandes encuentros con los sectores productivos de San Francisco de Macorís, para que estos demanden lo que necesiten.
“Por eso estamos preparando diplomados a partir de las necesidades que nos plantearon. Tenemos muy pendiente esa vinculación entre la universidad y el sector empresarial”, refirió el obispo.
Elías Esmurdoc, vicerrector de asuntos internacionales, dijo que la UCNE inició con las carreras del sector agropecuario, pero como estas fueron perdiendo interés por los bajos salarios que se devengaban en el Estado, la universidad tuvo que cerrarlas pues solamente le quedaba un estudiante de Veterinaria, lo cual era insostenible.