La XXIX Bienal Nacional… un éxito anunciado

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La finalidad de la bienal oficial, que, el 7 de septiembre 2018, inaugura su vigesimonovena edición, sigue siendo la misma e incuestionable. Permite un diagnóstico de las artes visuales en un período y a la fecha de su celebración, e informa de tendencias y alternativas, innovaciones y avances en la clase artística nacional. Luego, aumenta la colección institucional y pública con las obras premiadas, fundamentales para el patrimonio de un museo pobre en adquisiciones.

Es la mejor oportunidad para que se revelen y hasta se rebelen creadores emergentes, dejando también un espacio a valores confirmados que marcan su territorio plástico…
Si las últimas bienales –y sobre todo la del 2015– se han saldado por la decepción y el descorazonamiento desde la selección hasta la premiación, la próxima Bienal Nacional de Artes Visuales despierta otras esperanzas y –al menos es lo que parece– estimula la participación.

Cambios esenciales. El retroceso de las bases anteriores ha sido sustituido por una reglamentación de avanzada. Las categorías persisten solamente como modos y técnicas de realización, pero no inciden en la admisión ni en la premiación. Serán simplemente “obras” las que se expondrán y se premiarán. Esta revisión fundamental correspondía al requerimiento de un sector de los mejores artistas contemporáneos, y el Ministerio de Cultura consideró justas estas peticiones, respaldadas por el Comité Organizador.
Más aun, el Ministerio, en sus más altas instancias, no solamente, “abrió” la bienal, de la participación a la premiación, sino que aumentó la cantidad y el monto de los premios, de ahora en adelante nueve, y cada uno fijado en 300,000 pesos, luego duplicó la suma atribuida al Gran Premio que será de un millón de pesos.
Evidentemente, por excelentes que sean los galardonados, ellos no cumularán dos premios… Por otra parte, los artistas podrán entregar sus obras hasta el 29 de junio 2018, lo que les deja casi nueve meses para trabajar… un gran progreso en relación con las bienales pasadas. ¡Estos avances han provocado el entusiasmo! Queda el nudo gordiano del jurado –¡de ambos jurados, de selección y premiación!–, pero obviamente se quiere poner un cuidado extremo en la elección de los jueces y evitar anteriores desaciertos…
Aparte de las modificaciones esenciales ya mencionadas, las bases, que definen, describen, explican tanto las contribuciones, normas y opciones como las obligaciones de los concursantes, han sido conservadas, con una redacción más clara de su contenido cuando era preciso.
Actividades múltiples –los llamados “eventos paralelos”–, concernientes a la bienal y las artes visuales, cobrarán su acostumbrada importancia, concordando con la magna exposición de las obras seleccionadas en el Museo de Arte Moderno. Una retrospectiva del artista homenajeado y la muestra especial de un artista invitado ampliarán la parte expositiva.

Homenaje a Orlando Menicucci. Cada bienal se dedica a una figura magistral del arte dominicano: la XXIX Bienal Nacional rendirá homenaje a Orlando Menicucci. Este creador, tan original como sobresaliente, tiene méritos singulares que motivaron su elección.
Desde muy joven, el artista santiaguero, co-fundador de los Friordanos a los 20 años, se perfiló como “un talento y temperamento excepcional’, según juicio crítico de Peña Defilló– artista magistral él mismo y jamás indulgente–.
La particular brillantez de Orlando Menicucci, reconocida temprano por un galardón internacional en la Bienal de Ibiza, se confirmó en el 2do Premio de Pintura de la bienal –nacional–, entonces de Bellas Artes, en 1974. Fue una obra que, sinceramente, podíamos equiparar con el Gran Premio de Ramón Oviedo, por el dominio espacial y la composición atrevida. Dijo, en 1975, Darío Suro, gran maestro de la pintura y escritor de arte: “Su segundo premio en la exposición bienal del año pasado me llenó de sorpresa y alegría al mismo tiempo”. Ahora, esta obra, apropiada gráficamente, es el logo identificador de la Bienal.
Becado por la UNESCO. Menicucci aprovechó intensamente una estancia de dos años en México, estudiando, visitando, investigando, exponiendo. Ciertamente, afianzó allí su cultura visual y su caudal técnico. Salvo por el enriquecimiento de su paleta a partir del colorido mexicano, Orlando Menicucci supo preservar su personalidad, así interpretar rostros, superponer transparencias, alternar dibujo y pintura en un mismo lienzo.
Con el tiempo, el artista, llegando a la madurez, mantuvo estas cualidades y un desarrollo propio, dialogando la figuración con la abstracción, privilegiando la luminosidad –Fernando Ureña Rib se refería a su “cielo luminoso”–, cultivando un expresionismo… casi fantasmal.
Orlando Menicucci se ha multiplicado también en los quehaceres artísticos como restaurador, museógrafo y curador. Esta pluralización corresponde a su extrema curiosidad intelectual e independencia, siempre discrecional hasta en el ritmo de la producción plástica y las exposiciones…
En la XXVI Bienal Nacional, Orlando Menicucci recibió un premio por su pintura titulada “¡Tierra! Códice antillano. Fragmento conocido –Espacio pintura hecha cemi. Enlace entre mito y sociedad. ‘Caballito valiente que tiene la carga y no la siente’. Por el camino de Santiago, dedicado a Marcio Veloz Maggiolo”, ¡por cierto un título increíble!
Ese mismo año, en 2011, expuso su “Urdimbre de Luz”, “entretejiendo” haces luminosos, una formulación que creemos única en la pintura dominicana. Y, recientemente, participó en una colectiva sobre el Quijote caribeño… ¿No habrá algo quijotesco en la personalidad de Orlando?
El homenaje a Orlando Menicucci es un tributo al artista inconfundible de casi cinco décadas… aunque otras virtudes sitúan más méritos aun, como el encanto irradiante, el temperamento afable, la permanente disposición a cooperar con las mejores iniciativas. Tenemos presentes sus intervenciones, jocosas y serias, en el hermoso documental “República del Color”. En Facebook, una explosión de alegría compartida saluda al homenajeado de la bienal, celebrando al “gran artista y gran ser humano”. ¡Estamos de acuerdo!