Las cuotas, la miopía política y un simple ejercicio

Millizen Uribe

Estos últimos días, las cuotas de género y juventud han provocado debates muy caldeados en grupos de WhatsApp de pensadores.
Hay quienes se declaran en contra, argumentando que son una forma de reconocimiento de incapacidad, que atentan contra la libre competencia y violentan el derecho a la igualdad.
Yo he leído y releído estos argumentos y mi conclusión es siempre la misma: muestran una peligrosa combinación de miopía política y alzheimer, que les impide ver y recordar que en la sociedad dominicana, como en otras, hay condiciones estructurales de un sistema patriarcal y adulto céntrico que son las que de verdad atentan contra un ejercicio político justo entre hombres, mujeres y jóvenes.
Y es que si bien es cierto que una de las herencias más ricas de la postguerra fue el asentamiento de premisas como “todos somos iguales”, también lo es que hay diferencias de clase y de género que impiden que esto se cumpla.
He escuchado testimonios de mujeres que hacen vida en los partidos políticos y, sin importar si son oficialistas, de oposición, progresistas o izquierdosos, todas llegan a la misma conclusión: su género les coloca en situación de desventaja frente a sus compañeros.
Esto, por un lado revela que hacen falta consciencia y voluntad política (recordemos que en las elecciones pasadas PRD, PLD y PRSC pidieron a la JCE licencia para violar la cuota de género).
A la vez, evidencia desigualdades de género persistentes. Sobre esto, una compañera, hoy ministra, relataba que por más política que ella sea, cuando sus hijos están enfermos es ella, y no su esposo, quien debe quedarse en casa, y eso lo saben bien sus compañeritos de partidos, quienes suelen usar criterios como éste para algunas designaciones. Claro, estoy consciente que, más allá de las cuotas, un problema fundamental es el financiamiento de campaña y la transparencia de los fondos, porque eso pone en desigualdad a todo el mundo: hombres, mujeres y jóvenes.
También sé que con las cuotas se corre el riesgo de que lleguen jóvenes tipo dinastía (hijos de funcionarios y dirigentes sin ningún mérito), y mujeres machistas que no representan los intereses femeninos.
Pese a eso, aunque en este artículo yo podría teorizar muchísimo y explicar que no es lo mismo igualdad que equidad. Analizar el machismo y adultocentrismo. Concluir que si se eliminan las cuotas y se deja al libre ejercicio es muy poco probable que mujeres y jóvenes queden en candidaturas y puestos, prefiero pedirle a usted, amigo o amiga lector, que analice las cúpulas de, por ejemplo, partidos políticos y Gobierno, y cuente los jóvenes y mujeres. Si llegan al 50 por ciento, obviamente no hace falta ninguna cuota, pero, de lo contrario, como estoy segura sucederá, entonces ¡que vivan las cuotas y ojalá se amplíen más!


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