Las denuncias de abusos clericales se disparan en Argentina

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CASEROS, Argentina. Karen Maydana recuerda que tenía 9 años cuando el sacerdote Carlos José la acarició en el banco de una iglesia frente al altar. Fue su primera confesión antes de la primera comunión. Culpa al trauma provocado por ese momento en 2004 de un intento de suicidio cuando era adolescente.

Y sin embargo nunca había hablado en público sobre lo ocurrido hasta este año. Tras escuchar que dos mujeres que estudiaron en su escuela de la localidad argentina de Caseros sufrieron supuestos abusos del mismo sacerdote, se les unió como denunciante en un caso que en julio llevó a la detención del cura para una investigación por agresiones sexuales agravadas.

“Lamentablemente estamos apareciendo muchas, pero a la vez te llena de fuerza y esperanzas para poder seguir en esta lucha”, dijo Maydana, de 22 años. “Y digo, bueno, a mi sobrina de nueve años que va a tomar la primera comunión no le va a pasar esto”.

Las acusaciones son parte de una tendencia al alza: mientras el papa Francisco lucha para cumplir su promesa de “tolerancia cero” contra los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en todo el mundo, las víctimas en su Argentina natal realizan denuncias a un nivel sin precedentes.

Un análisis de The Associated Press mostró que el número de curas identificados públicamente como presuntos agresores sexuales ha aumentado drásticamente en los dos últimos años.


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