Las Marolas lloran con nosotros

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La pena sigue inmensa. Los que tienen el arte por ideal, estudio, trabajo, por obsesión y pasión aun, sienten que, aquí, nada será igual después del fallecimiento de Danilo de los Santos.
No solamente él había escrito una obra increíblemente vasta, variada, valiosa, de páginas incontables, sino que a él acudían todos los que anhelaban una consulta, un juicio, un incentivo. Accesible y afable, disponible aunque siempre ocupado, él imponía naturalmente el respeto, por cierto un rasgo propio de los santiagueros, de la misma manera que respetaba a los demás: lo testimonia su enciclopédica “Memoria de la pintura dominicana”.
Como historiador nacional del arte, Danilo fue único, igualmente como allegado y amigo: le gustaba compartir y sabía hacerlo. Además, hablaba magníficamente…
Ahora bien, es para el intelectual brillante, el experto sin rivales en la materia, que se expresan infinitas y merecidas condolencias. Poco se menciona relativamente que el teórico Danilo de los Santos –acorde con el estado civil– era también Danicel, el artista, su segundo yo y el primero en manifestarse precozmente. Con su partida, el país pierde a un creador tan único como el historiador. Uno de los primeros artistas nuestros contemporáneos, que mantuvo un tema con imaginación e imágenes ilimitadas… hace casi cincuenta años. La Marola surgió en los albores del 1970.
Danicel. Desde sus inicios, apenas emergiendo del período friordano, el artista cautivó a los críticos dominicanos primordiales, que eran María Ugarte, Jeannette Miller y Fernando Peña Defilló, manteniendo con ellos una estrecha amistad. En el ámbito latinoamericano, sucedió igual afinidad, y su obra fascinó a Alberto Baeza Flores, quien compuso un emotivo y emocionante poema sobre la Marola. Tal vez nadie como el escritor chileno percibió a la heroína “daniceliana”, sublimada en “paraíso floral, erótico, pictórico, plástico, lírico, simbólico, ensoñado, terrestre”,
Finalmente llevada a la cumbre –¡de parte de un poeta!– como “poesía”.
Sin embargo, De los Santos no hacía alarde de aquellos elogios. Los tenía atesorados en su memoria.
Luego, gran coleccionista en la pluralidad de sus competencias, él sabía reunir no solo obras valiosas, sino curiosidades y documentos, con un archivo impresionante. En este tenor, él presentó, en la Mediateca del Centro León, una muestra de excepción, histórico-testimonial, intitulada “Danicel, Fondo pictórico y documental sobre arte y cultura dominicana”, naturalmente acompañada de textos. Danilo de los Santos expuso a Danicel…
Otro punto muy especial lo constituye la donación de su magno patrimonio profesional al Centro León: las piezas de Danicel, expuestas allí, constituían un aporte previo con motivo del décimo aniversario de la institución.


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