Las perspectivas del petróleo

A1

Al Dr. Federico Carlos Álvarez
Parte 2
En el artículo anterior expusimos cómo las técnicas de extracción, no convencionales utilizadas en Estados Unidos, alteraron la dinámica del mercado de petróleo y gas a nivel mundial, reflejados en la caída abrupta de sus precios. En este, continuemos con esta temática.
Los productores pertenecientes a la OPEP y sus asociados se comprometieron a recortar significativamente la producción con la finalidad de aumentar el precio del crudo a un mínimo de 65 dólares el barril. Sin embargo, ese objetivo no se ha logrado a consecuencia de los avances en las tecnologías de extracción del petróleo shale, que redujo el costo de extracción de 60 dólares en 2014 hasta, aproximadamente, 40 dólares el barril en el 2016, significando una mayor producción. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), en su reporte anual, señaló la apertura de una parte importante de las plataformas de perforación que habían sido cerradas en los últimos nueve meses. Los inventarios de petróleo estadounidense, por su parte, sumaban cerca de 532 millones de barriles a finales de abril. Como consecuencia de esta situación, las medidas de los países productores de petróleo no han logrado su objetivo primario: elevar el precio a 65 dólares, y tendrán que extender por más tiempo los recortes en su producción.
Estados Unidos no es el único país que experimentó implicaciones económicas. Las técnicas de fracturación hidráulica y la perforación horizontal han generado cambios importantes en la geopolítica energética mundial. La disminución de los precios ha afectado, enormemente, la dinámica económica tanto de naciones productoras como no productoras. Países productores como Irán e Irak requerían de precios entre 80 y 90 dólares por barril para poder sanear sus cuentas fiscales y, en vista de la disminución de precios de los últimos meses, les resulta imperativo el recorte de sus gastos. Otros países como Kuwait, Qatary Arabia Saudita recurrieron a herramientas impositivas y tienen la fortaleza de disponer de enormes reservas monetarias.
Por otro lado, tenemos los países importadores, como la República Dominicana, beneficiados de la reducción en los precios del crudo. Estos países, en conjunto, venían enfrentándose durante varios años a unos precios que oscilaban entre 80 y 100 dólares el barril. El descenso abrupto del precio del petróleo y el gas ayudó, de una manera excepcional, a esas economías en lo que respecta a la reducción de sus gastos. Actualmente, los precios registrados, aproximadamente 51 dólares, han significado una reducción de cerca del 40% del precio de compra; factor clave en el inicio de una moderada recuperación económica a partir de finales del 2014, luego de la severa recesión iniciada en el 2008.
Otro aspecto a resaltar es que, con las técnicas de perforación, el mercado del gas también sufrió alteraciones. Según la EIA, el precio del gas natural en Estados Unidos se desplomó: de 8.86 en el 2008 a 3.27 dólares por millón BTu en el 2016, mejorando notablemente su competitividad frente a Europa y Asia donde el precio es tres veces mayor.
A pesar de los esfuerzos de los miembros de la OPEP, los productores estadounidenses siguen mostrando fortaleza en los crecientes pozos, inventarios y mejoras en las técnicas de diseño y perforación. Y surgen interrogantes en torno a la longitud y sostenibilidad de la situación. De mantenerse los bajos niveles de precios, se requerirá de la OPEP, como planteamos anteriormente, una extensión en el recorte de la producción más allá de la fecha en que finaliza su acuerdo, junio de este año. ¿Cuál podría ser un precio promedio para los próximos dos o tres años? Todo tiende a indicar que, difícilmente, el precio suba a los niveles históricos existentes hasta el 2014, lo que representa un gran alivio para los países importadores de petróleo, como el nuestro.
Investigadora asociada
Ledys Féliz.