Las redes sociales, ¿punto de reflexión?

Con el nombre de usuario y contraseña podemos entrar en cualquier comunidad online cuando queramos, sin obligaciones que seguir.

Las redes sociales tienen un papel protagónico en la vida de jóvenes y de adultos. Según afirmaba Gustavo Entrala, uno de los creadores de la cuenta en Twitter del papa Francisco*, a través del portal madridactual.es, la causa de esta adicción a las redes se debe principalmente a la libertad de operación del usuario, es decir, que el consumidor elige con quién mantener contacto, cuándo, cómo y dónde, ya que no se ve obligado a seguir normas de conducta y actúa según sus apetencias.
Sin embargo, han aumentado en un 13 %, respecto al año pasado, las personas que NO pensaban hacerse un perfil en un futuro, pasando así de un 59 % a un 72 %, según el “Estudio anual de redes sociales” (2017, Asociación de la Publicidad, el Marketing y la Comunicación Digital – IAB Spain). Y, además, los usuarios han dedicado 17 minutos menos a consultar sus perfiles, un descenso que nunca se había registrado.
“Social media fatigue”. Este renegar hacia las plataformas provoca lo que ya dijo en su día uno de los fundadores de YouTube, Chad Hurley: “Se produce demasiada información y la gente empieza a desconectarse, lo que va a producir en los próximos años una social media fatigue” según recogía la publicación “XL Semanal” del periódico español “ABC”.
Este término, que según la Fundéu (Fundación del Español Urgente) podría traducirse como agotamiento de las redes sociales, está cada vez más presente en nuestro día a día, debido a que las personas que lo sienten van aumentando por momentos.
Incluso los propios empresarios de redes o de tecnologías de la información lo asumen. Por ejemplo, el cofundador de Napster y miembro del equipo inicial de Facebook, Sean Parker, declaraba en un evento de Axios, sitio web estadounidense de noticias, que las redes sociales “nos están dañando el cerebro, cambian nuestra relación con la sociedad y con el resto de personas de nuestro entorno”.
En el mundo estudiantil también se encuentran cifras muy llamativas. Awareness UK, una organización británica, publicó un estudio en el que se mostraba que al 63 % de los estudiantes ingleses no le importaba que las redes sociales dejaran de existir. Igualmente, un 71 % aseguraba que alguna vez había dejado de publicar por un tiempo, pero luego la mayoría volvía a hacerlo.
Aplicaciones para desconectar. Para autovigilarnos en estas comunidades virtuales se han desarrollado aplicaciones que nos permiten gestionar el tiempo que empleamos en las plataformas, pues son muchas las familias o amigos que se quejan de que se ha perdido comunicación cuando se reúnen entre ellos.
Siguiendo esta línea nos encontramos con “Off Time”, una aplicación que se puede programar para distintos modos, como trabajo, familia, tiempo libre; y bloquea aplicaciones que nos lleven a la distracción mientras estemos reunidos con otras personas. Otra de las “app” que nos ayuda a dejar esta obsesión se conoce como “Quality Time”. Se trata de un “software” que nos permite saber cuántas veces hemos desbloqueado el “smartphone”, cuántas aplicaciones hemos abierto y, siguiendo estos datos, realiza estadísticas avanzadas para que seamos conscientes del tiempo que empleamos con el teléfono.
La única desventaja que presenta es que solo está disponible para “Android”, pero no es problema para los usuarios de IOS, ya que cuentan con un “hermano”, conocido como “Moment”, que se divide en una versión básica gratuita.
Los que se rinden. Como todas las tendencias de la población, esta recesión de las redes sociales viene dada también por seguir a una serie de personas. Son muchos los famosos que han tirado la toalla y han decidido abandonar las comunidades de la red.
Entre ellos: Justin Bieber, Selena Gómez o Kim Kardashian, bien porque se han rendido ante los insultos de los llamados “haters”, o bien porque se han dado cuenta de que no tienen vida privada al estar expuestos en las distintas plataformas todo el día.
Caída de Twitter. Una de las más afectadas ha sido Twitter. La gran comunidad “online” del pajarito pensaba que crecería en 14 millones de usuarios hasta 2020. De momento y según el “Estudio anual de redes sociales” (IAB Spain), lo ha hecho solo en 3,6 millones y las encuestas apuntan a que no lo conseguirá, ya que un 13% de sus usuarios apunta que había dejado de visitar su cuenta o la había eliminado.

Consideran que 280 caracteres (antes 120), los máximos a poner en un “tweet”, no son suficientes para expresar una idea, pero sí para insultar y faltar al respeto.

Otra de las causas de abandono son las “fake news” (noticias falsas). Las noticias no están, en su mayoría, contrastadas y, por tanto, le da a la red una falta de fiabilidad y credibilidad muy difícil de conseguir, según declara el periodista David Gistau en una entrevista para ABC.