Lecciones para inversores en mercados turbulentos

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La montaña rusa de las acciones globales que hemos vivido en los últimos días me recordó tres lecciones que aprendí hace muchos años cuando era un inversionista en mercados emergentes. Bien comprendidos y aplicados, estos preceptos pueden convertir las inestables oleadas de volatilidad en oportunidades a más largo plazo. Los largos períodos de calma en el mercado crean las condiciones técnicas para pozos de aire violentos. Hasta la semana pasada, la característica más distintiva de muchos segmentos del mercado fue la volatilidad históricamente baja, tanto implícita como realizada.
Aunque este acontecimiento fue atribuido ampliamente a varias razones económicas y corporativas (incluida la convergencia de las tasas de inflación en todo el mundo, el eterno apoyo de los bancos centrales, así como balances saludables y crecimiento sincronizado), una determinante importante fue el condicionamiento de la base de inversores a creer que cada caída se había convertido en una oportunidad de compra, una estrategia de inversión simple que ha demostrado ser muy lucrativa durante los últimos años.

Cuanto más creían los inversores, mayor era la disposición a “comprar la caída”. Con el tiempo, la frecuencia, duración y gravedad de la los descensos disminuyeron significativamente. La estabilidad prolongada que genera complacencia como precursor de la inestabilidad.
La agitación del mercado probablemente conducirá a un restablecimiento más sano del condicionamiento de los inversionistas y, es de esperar, mayor respeto por la volatilidad y la importancia de una valoración adecuada de la liquidez. Después de todo, como observó Warren Buffett, “solo cuando la marea baja, descubres quién ha estado nadando desnudo”.


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