¿Les digo Algo?

El Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) es una entidad que con el paso de los años se ha convertido en un medio idóneo para dotar a jóvenes y adultos de conocimientos que les permitan insertarse a las actividades productivas en condiciones de obtener un buen salario.
Esta entidad, actualmente dirigida por el periodista Rafael Ovalles, tiene un índice de empleabilidad superior al 80%, rango que la sitúa por encima de Costa Rica, país que dedica a la formación técnica de su población el 8% de su presupuesto.
Los logros que exhibe el INFOTEP se deben a que desde su creación ha sido dirigido por ciudadanos y ciudadanas que se han destacado por ser profesionales trabajadores, gestores humanos, educadores y comunicadores interesados en contribuir al progreso del país.
Cuando Rafael Ovalle fue nombrado en esa institución, quienes le conocen sabían que asumiría ese trabajo con la dedicación que lo habían visto ejercer el periodismo en las ramas que ha incursionado, incluso, como empresario artístico de su esposa Edilí, a quien con su diligente gestión llevó hasta posiciones cimeras en el arte.
Además de inteligente, Ovalle es trabajador, humilde, sensible a la desgracia ajena, responsable y amante del estudio, cualidades a que se debe se haya convertido en un experto en la formación dual, agregando logros significativos al INFOTEP en adición a los dejados por los anteriores directores.
Desde su fundación, esa entidad ha emitido 6.5 millones de certificaciones a personas de diferentes sexos y condiciones sociales y en sus aulas se han formado 5.5 millones de dominicanos y dominicanas en diferentes carreras técnicas.
Es esperanzador saber que en un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) entre jóvenes de 15 a 24 años sobre la formación técnica en América Latina, el INFOTEP ocupa el segundo lugar, de acuerdo con el conferencista de esa organización Álvaro Ramírez Bogantes, quien la semana pasada dictó una conferencia a periodistas en la sede del centro de capacitación profesional.
El dato induce a pensar que, a pesar del prejuicio existente en la sociedad dominicana donde hay gente que rechaza titularse en una carrera técnica porque esa preparación se tiene al menos académicamente, los jóvenes prefieren habilitarse en este tipo de escuelas para insertarse en el mercado laboral en mejores condiciones.
Es hora de que la sociedad dominicana supere la idea errada de que las carreras técnicas son oficios de segunda categoría. En realidad, el desarrollo y la prosperidad de una persona dependen en gran medida de la capacidad que posea de potencializar sus conocimientos, de la misma manera que ocurre con un profesional con título universitario.


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