¿Les digo Algo?

El movimiento feminista de la República Dominicana debe revigorizar la lucha por la igualdad, la emancipación y superación de los patrones ideológicos que limitan y condicionan el desarrollo de las mujeres y las niñas.
La República Dominicana mantiene vigente las mismas estructuras políticas y culturales que desde sus orígenes fueron establecidas para impedir la participación de las mujeres en las actividades productivas, políticas, económicas, educativas y culturales.
Las estructuras desfavorables al desarrollo de las capacidades femeninas y la condición de ser humano de las mujeres con las mismas prerrogativas de derechos que los hombres, inducen a que sean percibidas como entidades cuya función es servir exclusivamente para placer de los hombres y para reproducir la especie humana.
Por suerte que, como ser humano provisto de las mismas capacidades y potencialidades que el hombre, la mujer se negó a aceptar ser ninguneada, creando formas de socialmente ser reconocida, respetada y valorada por sus aportes.
No obstante la mujer mantener una lucha milenaria porque se reconozca su papel como persona con autonomía y derechos, hay una mayor exacerbación prejuiciosa que pretende reducirla cada vez más a la categoría de objeto sin derecho a su propia vida.
Día tras día, los asesinatos locales y mundiales de mujeres divulgados en las noticias de los medios de comunicación evidencian que aún los hombres no han entendido que ambos pertenecen al mismo mundo y tienen los mismos derechos.
El activismo de las mujeres dominicanas para motorizar nuevas formas de integración social del sector femenino en condiciones que amplíen el acceso a la educación, el trabajo, la salud, la cultura, la política y la comunicación entre otros, se ha debilitado inexplicablemente.
Ese espíritu combativo se siente en algunas de las luchadoras de los años 60, 70 y 80 que siguen blandiendo las banderas de una causa común a las mujeres del mundo. La voz de las dominicanas también se ha rezagado en los foros internacionales donde la presencia del país a veces la ostenta alguna feminista de manera personal y no en representación de un movimiento real consolidado.
El movimiento feminista dominicano tiene el deber de asumir la lucha por la emancipación, toda vez que el avance conquistado ha conducido a hacer creer que la lucha por la igualdad se reduce a una posición social, un puesto de trabajo, a funciones públicas, políticas o a emprendedoras de la economía.
El feminismo es, significa e implica una ruptura con las ideologías que reducen la mujer en su condición humana, sus capacidades, potencialidades y autonomía; la equipara a los derechos y atribuciones inherentes a la persona sin diferenciación cultural de ninguna clase ni prejuicios, supera las asimetrías y diluye las sombras que hacen invisibles su presencia y sus aportes.


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