¿Les digo Algo?

En la República Dominicana los medios de comunicación permiten escalar social y económicamente a personas que jamás lo hubiesen logrado trabajando en otras áreas en las que lo que prima es el conocimiento y no la habilidad para el allante.
La comunicación es un oficio en el que tener una mínima habilidad para atraer la atención del otro permite a quien la posee engañar a cualquiera, si quien tiene esa dote carece de educación moral y ética, la utiliza sin importarle las consecuencias.
En este país, donde la gente está permanentemente buscando la forma de dejar de ser pobre, los medios de comunicación constituyen un nicho donde los habilidosos tienen posibilidad de asentarse, por ser este espectro una especie de mundo que la sociedad ve envuelto en la magia de la televisión y las ondas hertzianas, por las que transitan la imagen y la voz de alguien que no se conoce, pero llega y puede condicionar los pensamientos.
Aquí y en otros países de América Latina, esta situación ha desacreditado el oficio de periodismo, por ser sociedades que languidecen a causa de la inmoralidad que ha sustituido la conducta ética en la carrera destinada a promover los valores de buena convivencia humana y social.
La demanda de información y la popularización de las tecnologías, facilitan el acceso a los medios de comunicación de personas sin formación ni educación que no usan esos recursos como servicios destinados a promover el bien común, la paz, el conocimiento, la cultura y el progreso.
Desde la capital hasta las regiones fronterizas, en la radio, la televisión y medios electrónicos, en sus distintas modalidades, individuos incapacitados, sin conocimiento del lenguaje, nicultura, regentean espacios denominándose “comunicadores” o periodistas.
Estas personas penetran a los medios rentando espacios con dinero proporcionados por los políticos que los usan, con publicidad gubernamental o por presión a los propietarios y directores de medios de que integren gente de todas las corrientes políticas, para que haya “igualdad” en el tratamiento de los temas que interesan a la población.
De esa manera se ha pervertido la función de los profesionales del periodismo, formados para actuar bajo criterios éticos, de bien común e intereses colectivos, que comunican al receptor con la única intención de aportarle las herramientas que permitan formarse su criterio y desarrollar su capacidad de decidir.
La Romana es ejemplo de pueblos que se han sentido a merced de individuos que dicen ser comunicadores y manipulan la audiencia con programas interactivos en los que hacen regalos como forma de obtener votos en las elecciones de cada cuatro años.
La sociedad tiene derecho a exigir que los periodistas, comunicadores sociales y locutores formados en las universidades y en las escuelas de locución y el Instituto de Periodismo sean los profesionales contratados para ejercer en la radio, la televisión, los periódicos y medios digitales.
Los medios de comunicación deberían ser fuentes a través de las cuales se eduque a los pueblos, se fomentan los valores y las buenas relaciones entre los ciudadanos de un país y el conjunto de las naciones, siguiendo las normas generalmente aceptadas.
El 17 de mayo, Día Mundial de las Telecomunicaciones, encontró al país ventilando denuncias de corrupción periodística. Ese mismo día falleció el maestro Teo Veras, conocido y apreciado radiodifusor dominicano, ejemplo a seguir. ¡Descanse en paz!


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