¿Les digo Algo?

En el movimiento cooperativo nacional, la Cooperativa Vega Real asumió apoyar decisivamente las acciones para propiciar el empoderamiento de las socias desde la perspectiva de género abriendo los espacios para que las mujeres desarrollen sus capacidades potenciales.
Más de cuatrocientas lideresas de campos y municipios de la provincia La Vega y otras localidades de la región Norte del país participaron en el XVIII Congreso de Mujeres Cooperativistas, enfocado a analizar los “Retos para Lograr una Cultura de Igualdad y Equidad de Género”.
Las participantes, además de La Vega, procedían de localidades del Cibao adentro como El Tetero, Gramoso, Constanza, Guanábano, Puerto Rico de Moca, Zambrana, Hernando Alonso de Cevicos, Canca y San Víctor, de los Paleros, los Arroces y Juma, Bonao, San Francisco de Macorís, El Factor de Nagua; todas deseosas de expresarse, de ser escuchadas, de integrarse con posibilidades de tener éxito en la producción económica de sus comunidades.
Aunque muchos lo dudan, las campesinas cooperativistas conocen los problemas que les impiden avanzar en su desarrollo y las formas de afrontar los prejuicios de los dirigentes de las organizaciones y los estamentos de poder de las comunidades que se resisten a que se confíe en ellas.
“En el campo las mujeres pasamos lo mismo que pasan las mujeres de la capital, los hombres se resisten a ver que nosotras tenemos capacidad laboral y visión para solucionar no solo los problemas de la casa, los que dirigen las instituciones no nos quieren tomar en serio”.
Así abrió la discusión de uno de los grupos de trabajo del congreso donde coincidieron Teresa Torres, María Altagracia Roque, Fe Rodríguez, Carmen Escarramán y Joaquina Méndez Santos, quienes en sus comunidades inciden en las actividades económicas y culturales que se realizan aportando al bien colectivo.
La condición de promotoras de la economía solidaria y humanística hace de las cooperativas instituciones en las que las mujeres son valoradas y reconocidas en sus potencialidades de generar bienes y servicios. Su dinero y su trabajo tienen el mismo valor que los del hombre y les da los mismos derechos.
Así lo entendió la tejedora Elizabeth Brierley en marzo de 1846 en Inglaterra, asumiendo el derecho a entregar una libra esterlina para ser socia de pleno derecho de la cooperativa más famosa de esa nación, la Sociedad Cooperativa Equitativa de Pioneros de Rochdale.
La cooperativa había abierto en el 1844 y su consigna era que cualquier persona podía integrarse sin restricciones de género, raza o religión si aportaba una libra esterlina. Desde entonces, estas entidades han tenido entre sus filas a millones de mujeres en el mundo.
El presidente ejecutivo de Vega Real, Yanio Concepción, ha cerrado filas con las cooperativistas dominicanas respaldándolas desde la entidad, aplicando las políticas de género tomadas por esas organizaciones para propiciar el empoderamiento femenino.
En el país casi todas las cooperativas han creado Comités de Género para impulsar y promover el desarrollo de las mujeres.


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