¿Licencia para robar?

Eusebio Rivera Almodóvar

Fui el primer jefe de departamento de la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia que planteó la creación de la “cuota de recuperación” en el hospital, particularmente porque creíamos que con los pequeños fondos que aportarían las pacientes y/o sus familiares, se podrían adquirir equipos y materiales que mejorarían las habituales carencias en la institución y de las que siempre se ha hecho eco la prensa. El doctor Vinicio Calventi, histórico director de la maternidad (QEPD) se opuso con energía y con una frase lapidaria mató nuestra propuesta: “Sería como abrir una llave” con una tubería rota, dejando claro que no ponía en duda mi honradez ni la de mis colaboradores, sino de otras instancias dentro del hospital.
Con el paso de los años y cambios de autoridades en Salud Pública, la cuota de recuperación se impuso y, en la práctica, nos dimos cuenta del enorme peso de los argumentos del doctor Calventi y nos transformamos en soldados contra la misma porque su objetivo fue desnaturalizado bochornosamente cuando los recursos eran usados para nóminas extraoficiales y gastos no prioritarios.
Quienes institucionalizaron el famoso 10% de comisión para los funcionarios públicos, abrieron la funesta “llave” que profetizó el doctor Calventi y que luego se transformó en una consentida práctica maliciosa que, hasta hoy, cuenta con defensores dentro y fuera del gobierno, planteando que “si fabrican y construyen, qué importa si se cogen unos chelitos; ya el 10% no sirve para nada; por lo menos el 150% está bien porque ahí están sus obras” que los pobrecitos tienen que sobrevaluar hasta un 300% para poder repartir, usando la licencia para robar que la costumbre hizo ley.