“Lifting”, el “gold standard” de los rejuvenecimientos

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En los últimos tiempos, muchas personas están cada vez más convencidas de que no quieren envejecer y pretenden permanecer como si el tiempo no tuviera efectos sobre ellos, por eso cada vez son más los que pasan por el quirófano, se someten a operaciones y tratamientos, cuyos resultados podrían ser dignos de un escultor de la Grecia clásica.
Qué es el “lifting”. Una de las técnicas más tradicionales empleadas es el “lifting”, según informa el presidente de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP), Jesús Benito Ruiz.
Esta cirugía consiste en una operación tradicional, realizada en quirófano y bajo anestesia general, “que corrige la posición y volumen de los tejidos que se han descolgado y/o atrofiado durante el envejecimiento”.

El presidente de la AECEP añade que con esta intervención “se corrige muy bien el cuello, especialmente el tercio superior y el ángulo entre mandíbula y cuello”.
“Para su recuperación, dependiendo siempre de su extensión, son necesarios entre siete y quince días de baja médica.

Antes de someterse a un “lifting” facial lo primero que hay que tener en cuenta “es el grado de flacidez, la pérdida de definición del contorno de la mandíbula, la zona perioral (boca y barbilla), el cuello… Lo segundo es tener unas expectativas realistas de lo que se puede conseguir, que lo explicara al paciente su cirujano plástico. Finalmente, entender el proceso postoperatorio para recuperarse rápidamente”, explica.

Contraindicaciones. Como toda intervención, el “lifting” puede tener unas contraindicaciones si no se realiza de manera correcta.

“Estas pueden ser: deformación del lóbulo de la oreja o cicatrices anchas e inestéticas, debido a que la tracción se haya llevado a cabo en la piel y no en tejidos de profundidad, donde realmente debe tratarse”, opina el doctor.


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