Linchamientos y desconfianza

El asesinato del meritorio estudiante Albert Ramírez Alcántara a manos de un agente de la Policía que robaba celulares, expone una vez más una alarmante incapacidad de los superiores para seleccionar con rigor de conducta al personal que envía a las calles a cuidar a los ciudadanos. Al no tratarse propiamente de un reprobable hecho aislado de malos individuos al servicio de la ley, la desconfianza en el sistema policial sigue teniendo fundamento a lo que contribuyen también las veces en que agentes piden dinero para “cenar, desayunarse o almorzar” tan pronto algún ciudadano acude a ellos en busca de auxilio, reflejo de indisciplina y descalificación para servir a la sociedad, a lo que se suma la insuficiencia de personal para tareas de orden público. Numerosos agentes continúan bajo las exclusivas órdenes de particulares y en escoltas excesivas.
Por demás, el país vive una de las cíclicas embestidas de turbas que salen a “hacer justicia” por sus propios medios, decididas a segar vidas con extrema crueldad y hasta por simple ratería, en pretendida y salvaje suplantación al ordinario sometimiento de supuestos autores de delitos a juicios orales, públicos y contradictorios. Se trata de actos irracionales que llevan a lo peor, reduciendo aún más el imperio de la ley bajo la que se aspira a vivir, sin las brechas que a muchos permite escapar de sus brazos. Ladrones, homicidas y delincuentes de cuello blanco.

Adelantarse a lo que vendría

Los vaticinios de agudos efectos del cambio climático sobre el Planeta se van haciendo realidad con alteraciones estacionales, temperaturas extremas, sequías e inundaciones mayores que antes. Está previsto que miles de millones de personas queden sin agua en pocos decenios. Lo sensato sería comenzar a prepararse para lo que viene. República Dominicana puede hacer mucho y a tiempo.

Ahí están los territorios y el potencial hídrico necesarios para dotarse de muchas represas más, algunas ya en pre-diseño y que multiplicarían notablemente la capacidad de almacenar agua para consumo humano y la agricultura; reservas para resistir al máximo las prolongadas ausencias de lluvia que están previstas. Intensificar la reforestación con heroica protección de las cuencas es compromiso de nación.


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