Lo que expresó el presidente de la JCE

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Lo que se le atribuye al presidente de la Junta Central Electoral haber expresado, en el sentido de que los partidos políticos dominicanos mueren con los dirigentes, refleja mucho de la realidad. Se podría decir que mueren dirigiendo sus partidos, porque en algunos casos las organizaciones han continuado existiendo aunque sea de nombre. O sea, que un líder o jefe, en torno a la cual giren los partidos, ha sido una constante.
Analizando el comportamiento de los partidos a partir de la desaparición de la tiranía trujillista, se puede comprender lo expresado por Castaños, pues salvo algunos partidos de contenido ideológico o doctrinario con dirigencia colegiada, casi todos lo demás ha tenido líderes, jefes, cacique, e incluso dueños.
De los partidos que participaron en las elecciones del 1962, el PRD surgió con Bosch, Miolán Silfa, Castillo, Mainardi, pero Bosch fue su líder y lo dirigió hasta que decidió salir para fundar el PLD. Y aunque surgieron dirigentes con liderazgo y brillo propio como Peña Gómez y Majluta, don Juan fue la figura preponderante mientras lo dirigió. Unión Cívica Nacional tenía a Viriato Fiallo como cabeza visible, además de Bonnelly, Fernández Caminero, Baquero, De Castro y Antinoe Fiallo, entre otros, pero no tenía como tal un líder. El Golpe la sepultó.
El Partido Revolucionario Social Cristiano, tampoco tuvo jefe ni líder. Experimentó cambios permanentes de dirigentes: Alfonso Moreno, Víctor Hidalgo, Alsina Puello, Antonio Rosario, Caonabo Javier, Guido D`alessandro, Rogelio Delgado. Luego se fusionó. Sin embargo, Mario Reid Vitini, que se separo el PRSC y formó el PDC, lo encabezó hasta su muerte.
El PNRD de Ramírez Alcántara; Vanguardia Revolucionaria Dominicana de Ornes; Alianza Social Demócrata de Jiménez Grullón, que igualmente participaron en las primeras elecciones post dictadura, desaparecieron con sus fundadores.
El 14 de Junio que no participó en esas elecciones del 62, contaba con un gran líder, Manolo Tavárez, y también con muchas cabezas pensantes. Pero ante el golpe de Estado y los acontecimientos del 1963 con la incursión guerrillera en las montañas encabezada por él, su ausencia fue determinante en el devenir de dicha organización.
Casos excepcionales ocurrió con Máximo López Molina, que fundó el MPD durante la misma dictadura, y con el Partido fundado por Corpito Pérez. Dos grandes dirigentes, pero ambos se ausentaron del país. El MPD continuó con otros dirigentes, entre ellos Amín Abel y Maximiliano Gómez. El PCD nació con dirigencia colegiada: Asdrúbal Domínguez, José Israel Cuello, Narciso Isa, entre otros, pero igual se fragmentó.
El Partido Reformista tuvo a Balaguer como líder y jefe hasta su final. Los demás dirigentes no encontraron la forma de mantenerlo y se han ido disgregando. Otros partidos creados en la misma década del 60: PLE de Amiama Tíó; MCN de Jaime Manuel Fernández; MIDA de Augusto Lora; PQD de Wessin, aunque contando con otros dirigentes, sus organizaciones giraron en torno a sus cabezas y corrieron su misma suerte. La constante del partidismo dominicano ha sido: liderazgo o jefatura. Los partidos fundados posteriormente, por cuestión de espacio, habría que analizarlos en entregas futuras.


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