Lo que la gente necesita y reclama

Regreso a mi columna después de un paréntesis obligado. Ahora percibo que el estado de ánimo de los dominicanos y dominicanas es hoy mucho más desesperanzador que unos meses atrás.

La gente no quiere que le estrujemos en la cara el rosario de problemas que los agobian. Quiere superar su angustia y desesperanza con una buena dosis de ejemplos positivos, de optimismo y valores morales. El pueblo sabe apreciar la calidad y los valores donde éstos existen. Juan Bosch es un gran referente por los valores que representó y defendió. Asimismo piensan de la Gesta del 14 de Junio (1J4), y de Manolo, Amaury, Francis.

Más que una nueva denuncia sobre el desastre educativo y del sistema de salud y seguridad social, del auge del narcotráfico y la delincuencia; de ese 30% de jóvenes sin esperanza de empleos, que sirve de ejército de reserva para la delincuencia que nos arropa y para la venta al detalle de las drogas en todos los barrios del país. Más que denunciar todo esto, y  lo que faltaría por agregar, las gentes lo que quiere es que lo acompañen en sus sueños; que le despierten la esperanza perdida; que le hablemos  de las grandes reservas que yacen escondidas en los barrios y comunidades, en las familias, en los núcleos de revolucionarios y revolucionarias.

La falta de esperanza y la miseria extrema son la materia prima sobre la que descansa el sistema de multimillonarias cúpulas partidarias y sociales que martirizan nuestra sociedad y destruyen nuestro país. A lo mejor de nuestro pueblo hay que decirle que no todo está perdido; que todavía hay patria; y que esa patria está en la sociedad misma, en los segmentos serios y responsables, que los hay por doquier. Hay que decirle que eso es lo que nos enseña la historia del pueblo dominicano.

Lo que pasa es que la gente sabe perfectamente que nada puede esperar de las tres cúpulas políticas multimillonarias ni del tipo de país que ellos nos han impuesto. No hay que repetírselo. Lo saben muy bien. Lo que no tienen es alternativas. ¡Ése si es un problema que agobia a la mayoría del país! La falta de alternativas al desastre que a diario viven y padecen.

Contribuir a construir esa alternativa es el mejor servicio que le podemos hacer a las gentes y al país. Pero tenemos que cuidarnos de no repetir las promesas y formulitas que a las gentes las tienen cansadas, de tanto escucharlas.

Voy a referirme a este tema en mi próximo artículo.