Lo que puedo dar

Eusebio Rivera Almodóvar

El romanticismo político está enterrado y los pocos que le sobreviven están horrorizados por otrora líderes revolucionarios convertidos en dictadores; por eso, dar el nombre de un mesías dominicano que arrastre “masas irredentas” hacia el voto por un gobierno justo, solidario, progresista, es una ilusión que el pragmatismo y el clientelismo han convertido en desengaño.
Lo más parecido a un mesías que tuvo el pueblo dominicano en la segunda mitad del siglo pasado, se llamó José Francisco Peña Gómez y en una de sus campañas por alcanzar la presidencia de la República se utilizó la consigna “si los pobres somos más, Peña Gómez ganará” y, aunque en países como el nuestro habitualmente los pobres son mayoría, Peña Gómez no ganó porque enfrentaba al creador del clientelismo y beneficiario por excelencia de trucos electorales, el inefable Dr. Joaquín Balaguer, quien prefirió aliarse con sus más acérrimos adversarios antes que permitir el triunfo de un negro domínico-haitiano a quien odió y admiró como a ningún otro adversario político.
Al día de hoy no puedo dar el nombre de ningún político como modelo de honestidad que no defraude con vagabunderías después de estar en el poder, pero sí puedo aportar una consigna unificadora basado en que la corrupción envuelve en su vorágine destructora a pobres, ricos, clase media y desclasados y un voto colectivo, masivo, por el cambio estaría movido por el slogan “todos contra la corrupción¨ porque, por más recursos que usen los gobernantes nunca podrían prostituir a todo un pueblo que sufre las consecuencias de la perniciosa corrupción. Falta mucho para las próximas elecciones, pero no se pierde nada con ir ensayando.