Lo verdaderamente importante de la Navidad

Carlos Peña

Sin entrar en disquisiciones concernientes a la fecha exacta del nacimiento de Jesús, entre otras válidas controversias que a lo largo de los siglos se han suscitado en torno a este suceso que marcó la historia como ningún otro acontecimiento registrado lo ha hecho, me gustaría dejar constancia de la verdadera esencia de La Navidad.
Lo impresionante de la Navidad no es que una mujer en estado de virginidad haya quedado embarazada, pues la ciencia ha confirmado que sí es posible que una mujer aún conservándose virgen esté embarazada. Lo sorprendente de La Navidad no es el anuncio del ángel a la joven María, pues a lo largo de todo el texto sagrado judeocristiano nos encontramos con ángeles anunciándoles mensajes divinos a seres humanos, tal y como lo hicieron a la familia de Lot, a Daniel, Jacob, etc.
No debe considerarse como algo extraordinario que la familia de Jesús no encontrara espacio en los hoteles de su época y tuviera éste que terminar naciendo en establo de los tantos que abundaban en su época. Esto así, debido a que la ciudad de Belén, al igual que otras ciudades se encontraba abarrotada de personas que fueron para ser registradas en el censo históricamente registrado 4 o 5 años antes del nacimiento de Cristo. Además, hemos visto niños nacer en las aceras, calles, aviones, cárceles, establos, etc.
Lo interesante de La Navidad no son los sabios que vinieron de oriente a adorar al niño recién nacido, ni la conjunción planetaria que en forma de estrella los condujo hacia Belén. No fueron los pastores que muchos en la Palestina antigua hacían sus labores de forma ordinaria en esa zona.
Lo verdaderamente importante de La Navidad, es que ese cuadro histórico llega al mundo El Salvador de toda la humanidad, el Redentor del ser humano, el Cordero de Dios que quita el pecado de todos, Dios mismo hecho hombre, el Deseado de las naciones.